by Samaria Márquez Jaramillo

Es un medio de divulgación del ejercicio literario de escritores de habla  hispana -que entregan textos interdisciplinarios en permanente deliberación con la sociología, la filosofía, la historia, la narrativa, las artes visuales, el teatro, la música y el análisis de los por qué y para qué de los hechos noticiosos- con periodicidad quincenal, los días 15 y 30 de cada mes. 

Edición número 7,  30 de Julio de 2020

Goce artístico no es privilegio de cuadrumanos

En el libro El arte como experiencia, John Dewey dice: “EI arte se remite a un reino separado; está por completo desvinculado de las aspiraciones, actuaciones o intenciones de su creador, de todas las otras formas del esfuerzo humano y de sus padecimientos, gozos y logros. Es intrínseco al intelecto.”.
Pueden echar al piso y picar como a roca burda la Estatua de la Libertad, en Nueva York; la Gran Esfinge, en Guiza; La Piedad, en el Vaticano o El Pensador en el Museo Rodín, pero de generación a generación se transmitirá su presencia en la admiración. Igual permanecen las desaparecidas 7 Maravillas. A la BBC Mundo dijo David Blight, profesor de historia de la Universidad de Yale: “Pueden derribar todos los monumentos del mundo pero no cambiarán lo que ocurrió”. No se extermina el arte quemando libros, lienzos o celuloides, tampoco derribando estatuas. La realización artística, aún desgarrada y desbrujada, no es olvidada. Cultura es lo que queda en el ser humano cuando todo lo demás se le desaparece.
No se ha superado el arcaico pasado tribal; la manada humana demuestra el mismo esquema mental de la manada simia. La verdadera desgracia reside en la ignorancia de los grupúsculos depredadores que no saben lo que hacen y actúan porque “monkey see, monkey do“: “Mono mira, mono hace…”