by Samaria Márquez Jaramillo

C o n t e n i d o

Editorial

Si la normalidad ha muerto y nosotros seremos los otros, ¿qué hacemos en el “mientras tanto?

El ser humano hace de sus sentimientos de insatisfacción una muleta y apoyado en ella camina hacia el devenir. Esa muleta, que trae más daño que beneficio, es la esperanza y a pesar de que aprendemos a fuerza de laceraciones que es de cortos de posibilidades hacerlo, siempre se tiene a la convicción optimista como una parte de la solución a nuestra insatisfacción y entre un momento y otro, mientras se espera en medio de hechos aislados se vive en modo “mientras tanto”. Llámense duda, incertidumbre, perplejidad o fluctuación, estar a la espera de lo que ocurra es otra manera de no flotar cuando se ha perdido la ley de la gravedad emocional y empieza a tener sentido el final de la canción que se oirá en el enlace que aparece en el primer renglón: “Mañana es otro día y el hoy no se ha acabado”. Esta premisa nos cubre de eterno presente, sin ubicación porque no se tiene un universo con el que sea posible identificarnos para dejar de ser los no análogos ni totalmente digitales. 

 

El mundo digital es bien diferente a como lo pintan los futuristas quiméricos, más que una humanidad holográmica, es un laberinto de espejos que distorsiona la percepción del espacio y desvanece la realidad. 

En la Web no hay un centro y por lo tanto, tampoco una periferia. Todos podemos ser el centro, aunque jamás sepamos qué tan lejos están los alrededores. Se desvanece la realidad, todo se problematiza y hay que reconocer que Las fronteras se encuentran no en el mundo virtual sino en el mundo real. Sobre todo en la tendencia a volverse mediocre una cultura. 

La normalidad ha muerto: ¿Cómo será la vida humana después del 2020? A la actual cultura cotidiana la llaman “nueva normalidad”y la imaginamos tan lejana y extraña como cuando una abuelita empezaba sus enseñanzas morales diciendo: “Nuestra sombra se devolverá y nos tropellará…”. Ahora, para continuar a partir de ese mal augurio igualmente equivocado, no se puede pronosticar: Cuando las cosas vuelvan a lo acostumbrado… porque el hecho es que no lo harán. ¿Cómo será esa nueva normalidad 

a la que la humanidad tendrá que acostumbrarse? ¿Estaremos dentro de un cambio radical de época?Por lo pronto las zonas centrales de las ciudades se están quedando solas en beneficio de la periferia. Se pensó que copiando a Manhattan se implosionarían las viejas construcciones para levantar ahí rascacielos y eso no sucedió: Los constructores empezaron a adquirir terrenos casi rurales para construir conglomerados de edificios y atraer hacia los suburbios tranquilos, con paisajes exuberantes plenos de naturaleza verde, a los compradores que están dejando los centros urbanos para el comercio, el entretenimiento y las gastronomía. Queda sin resolver la duda de si el cambio cultural es un paréntesis o llegó para quedarse. ¿Cómo seremos nosotros cuando seamos los otros?