by Samaria Márquez Jaramillo

C o n t e n i d o

Editorial

Corren días de balances y reflexiones
Se vive una ruptura. ¿Qué tipo de rompimiento? ¿Quién lo propinó? ¿Qué se rompió? La mayoría afirma que no hay rotura sino derrumbamiento: Rodaron al piso los grandes ideales y las ilusorias suposiciones afincadas en una puntiaguda normalidad social que agonizó y murió al unísono con los prójimos victimas del Covid19.
Es teorizante esperar que mediante cualquier época electoral se obtenga el sistema ideal de gobierno, en el que no existan los embaucados sufragantes sino ciudadanos de una sociedad perfecta y justa, sin conflictos y en armonía, a semejanza de la imaginada por Tomás Moro en el siglo XVI, pobladora de un espacio de tierra grata y verde césped, rodeados de mar de 7 colores, cuando “eran los días del arcoíris”. ¿Quién sabe qué tiempos corren? ¿Un post, un ultra o un contemporáneo?
Este lapso necesita que los planes no caigan en las abstracciones. Los pasajeros del hoy están frente a un proceso de retracción. La verdad última, es que no hay verdad última, la verdad ocurre no preexiste, y la palabra final debe dejar en claro que no hay fin. Todo es impersonal, liviano y a domicilio. Hay falta de compromiso de la ciudadanía, alteraciones en el tamaño del Estado y en su prestigio.
¿Quién cree en el saber, el poder, el trabajo o los partidos políticos? ¿Se puede decir? ¡Hay que decirlo! : Se observa una creciente insensibilidad y una inclinación al facilismo. La violencia en los noticieros, televisión mediante, alcanza el mismo rango de una película de aventuras, vista en la sala de las casas, mientras se come crispetas y se toma Coca-Cola. Las formas de producción y de trabajo han sufrido sus efectos del cambio y se han adaptado para sobrevivir. Aún se duda si todo ello será un paréntesis o si los cambios han llegado para quedarse. La libertad individual ha sido alterada en aras de la seguridad colectiva y la protección de la salud. Se ha aprendido, además, que hay distintas formas de gestionar una crisis y que el populismo aprovecha cualquier rendija para socavar los sistemas democráticos.
Han sido, pues, tiempos de reflexión. Tiempos en los que se ha descubierto la dimensión auténtica de la libertad: de movimientos y de información. Tiempos para arrimar el hombro por una causa común sin dejar por ello de señalar las imperfecciones humanas y políticas en la toma de decisiones. Tiempos para rendir homenaje a los médicos y personal clínico y sanitario, a los afectados por la enfermedad, a los miles de fallecidos y al dolor de sus familias.
También ahora, final de un año torturante, Letras Liberadas agradece a sus colaboradores, expertos literatos, sociólogos, psicólogos, historiadores y analistas que con sus aportes engrandecieron la revista. Nombrarlos acarrearía algún olvido injusto, pero sí se puede afirmar que todos los que han escrito son los mejores para explicar qué ocurría y por qué; para asumir las medidas de confinamiento; para crear conciencia sobre el rigor de la inestabilidad económica; para enseñar que los valores de la libertad y de la democracia hay que defenderlos siempre. A todos muchas gracias y para los lectores, con un abrazo de gratitud va una petición: Aunque no siempre estén de acuerdo con los análisis y opiniones expresados, léannos. Todo lo que se publica está escrito con total y rigurosa honradez intelectual y bien intencionada crítica.