Flores amarillas y soledad en Macondo

by Samaria Márquez Jaramillo
Flores amarillas y soledad en Macondo

De la realización literaria se conocen los aplausos o el apedreamiento. Lo que se vive, los chuzones en el alma, la ansiedad y el sacrificio, se habla luego, cuando lo escrito circula con éxito y se tiene un nombre. Gabo habla de todo ello con Germán Castro Caycedo. La entrevista está a la distancia de un click:

La mujer que llegaba a las seis

Cuento breve de Gabriel García Márquez

Con un estilo influido por la sobriedad narrativa de Ernest Hemingway, este cuento fue publicado el 24 de junio de 1950 en el semanario Crónica. Cuenta la historia de José, el dueño de un restaurante, y una prostituta que siempre llega a las seis de la tarde a comerse un bistec. La relación entre la mujer y José está forjada a base de desplantes, manipulación, deseo sexual no correspondido, celos, ternura y mucha complicidad, tanto así que esta pareja llegará a ponerse de acuerdo para encubrir un homicidio.

— Lo que pasa es que te quiero tanto que no me gusta que hagas eso —dijo José.
— ¿Qué? —dijo la mujer.
— Eso de irte con un hombre distinto todos los días —dijo José.
— ¿Es verdad que lo matarías para que no se fuera conmigo?
—dijo la mujer.
— Para que no se fuera, no —dijo José—; lo mataría porque se fue contigo.
— Es lo mismo —dijo la mujer.
La conversación había llegado a densidad excitante. La mujer hablaba en voz baja, suave, fascinada. Tenía la cara casi pegada al rostro saludable y pacífico del hombre, que permanecía inmóvil, como hechizado por el vapor de las palabras.
— Todo eso es verdad —dijo José.— Entonces —dijo la mujer, y extendió la mano para acariciar el
áspero brazo del hombre. Con la otra arrojó la colilla—…
entonces, ¿tú eres capaz de matar a un hombre?
— Por lo que te dije, sí —dijo José. Y su voz tomó una acentuación
casi dramática.