Literatura sin confín, modelo siglo XXI

by Samaria Márquez Jaramillo
Literatura sin confín, modelo siglo XXI
Winston Manrique Sabogal

El ser humano nunca ha dejado de contar, escribir o cantar con sus palabras sentimientos, episodios y escenas reales o imaginadas. Entre una y otra, en cinco soportes físicos se han plasmado las historias creadas por el ser humano, (tablillas de arcilla, rollo de papiro, códice, libro impreso nacido con Gutenberg y libro electrónico) mientras las personas nunca han dejado de contar y/o de cantar con sus palabras y voces sentimientos, episodios y escenas reales o imaginadas.

“La literatura es la pregunta sin respuesta”, afirmó Roland Barthes. Una declaración que cobra  vigencia por los últimos Premios Nobel de Literatura. Si en 2015 el galardón amplió las fronteras al distinguir al periodismo literario en la bielorrusa Svetlana Alexiévich, en 2016 el premio al cantautor estadounidense Bob Dylan volvió a generar toda clase de reacciones. La Real Academia Sueca parece invitar a una reflexión o revisión de preguntas como: ¿Qué es literatura en el siglo XXI?, ¿tiene fronteras la literatura? ¿Son los guiones de cine y televisión literatura?, ¿y el cómic y las obras transmedia forman parte de ella?

Sobre estas y otras cuestiones debatieron para WMagazín Nélida Piñon, escritora y académica de la lengua brasileña; Milena Busquets, narradora española; y Gustavo Guerrero, autor venezolano y consejero en la editorial francesa Gallimard. El escenario fue la pasada 30ª Feria Internacional del Libro de Guadalajara, FIL (México).

Pregunta: El primer texto literario data de hace 35 siglos, desde entonces la literatura ha vivido una metamorfosis en la forma de contar y de presentarse. La Academia del Nobel premió el año pasado a una periodista y este a un cantautor. Parece querer borrar ciertas etiquetas y decir que la literatura no es solo lo que toma la forma del libro tradicional, recordarnos que no nació con Gutenberg. ¿Qué es literatura en el siglo XXI?

Milena Busquets: La literatura es lo mismo en el siglo XXI que en el siglo XI antes de Cristo. La literatura es Shakespeare. Es lo que nos emociona. Y si este año el Nobel se lo han querido dar a un cantante, pues a mí no me parece mal. Para mí los premios no son importantes. Lo importante es si dentro de 200 años alguien sigue leyéndote a ti o escuchando las canciones de Dylan. Yo no creo que la literatura cambie, es una cosa: lo que nos emociona nos seguirá emocionando.

Gustavo Guerrero: La literatura en el siglo XXI, al menos si la vinculamos a este premio que le han dado a Bod Dylan, como una imagen que defina lo que es la literatura en el siglo XXI, pues es más o menos lo mismo en el siglo XX o XIX o los anteriores. La literatura se nutre o se ha nutrido siempre de lo que no es literatura. Shakespeare se nutrió de una cantidad de fabulas y de historias que vienen de la literatura italiana, pero también se nutrió de mucha conversación de tabernas. Del mismo modo, Cervantes se nutrió de los libros de caballería, pero también de muchas experiencias que él vivió al margen de su literatura. En el propio Quijote hay algunas canciones que se citan y se intercambian. De modo que yo creo que la literatura ha vivido siempre de los márgenes de la literatura. Ha vivido como comiéndose otros espacios exteriores. En ese sentido tiene razón Blanchot, aunque suena un poco trágico y melodramático, con esa idea de que la literatura siempre avanza diluyendo sus propios límites. La decisión de la Academia Sueca corresponde a esa lógica.

Nélida Piñon: La literatura es permanente. Desde Homero. Sigue siendo Homero. Homero es el parámetro, no es Dylan. Homero engendró a Shakespeare, a Cervantes. La literatura se nutre de los márgenes, de la vida, de las pasiones, de lo oscuro, de un misterio inexpugnable. La literatura cuenta la historia humana, trata de recuperar la memoria para que sepamos quién somos, qué hemos sido en el pasado. La literatura cumple un deber de señalar quiénes somos. La identidad humana. No es la identidad de las ideologías, es de nuestras pasiones.

Desesperación. Edvard Munch

Busquets: Y esto no cambiará.

Piñon: La literatura puede ser teológica porque está vinculada a lo sagrado, pero a veces es profana. La literatura es todo lo que existe. Y cuando tú dices que se alimenta de todo es verdad, de todo lo que el humano ha pensado y ha imaginado. Es el paraíso de la invención, de la imaginación; y la imaginación humana no tiene límites. La literatura es voraz, es antropofágica. Se alimenta de todo. Es una maravilla.

 Pregunta: El Nobel a Dylan ha generado polémica. Antes existían los juglares ¿Los cantautores hacen literatura? ¿Las letras de las canciones son literatura?

Guerrero: Sin duda, sin duda.

Piñon: Sí, pero no es el imperio del verbo. Porque la música sirve a la música. La música es imperativa, tiene que subordinar la palabra, el verbo a los intereses de la música. No es lo que se estableció en llamar literatura. A mi juicio es muy impresionante que la Academia Sueca diera el premio a Bob Dylan, en un momento en que en Estads Unidos tenían a alguien como Philip Roth.

Busquets: Nosotros lo amamos.

Guerrero: La cuestión de la música tiene matices. Al final del siglo XIX, por ejemplo, Verlaine decía que en el verso la música debería de ir ante todo. Y alguien como Oscar Wilde dijo alguna vez que todas las artes debían tender a la condición de la música. La presencia de la música y la relación entre música y palabra puede entenderse de muy distintas maneras en la historia de la poesía. Además, la historia de la poesía está marcada con la presencia de la música. Yo creo que en el caso de Bod Dylan hay dos problemas distintos que giran alrededor de ese decisión de la Academia. El primero es el carácter tardío de esa decisión. Si ese premio se lo hubieran dado a finales de los setenta o en los años ochenta, en pleno debate sobre la alta y la baja cultura, donde en ese momento las fronteras existían sobre esos dos géneros, y en que reivindicar la cultura de masas era hacer un acto de progreso dentro del campo de la historia, en ese momento si se lo hubieran dado a Dylan hubiéramos sentido que había la afirmación de un final, de la manera de concebir los vínculos entre baja y alta cultura.

Gustavo Guerrero Nélida Piñon  y Milena Busquets

Periodista colombo-español. Trabajó de 1998 a 2017 en el diario español El País. Allí fue redactor de la sección de Cultura, coordinador de libros y literatura del suplemento cultural Babelia.  En Colombia fue coeditor de la edición dominical del diario El Espectador, cronista de El Tiempo y redactor de la Unidad Investigativa de la Agencia Colombiana de Noticias Colprensa. Según la prestigiosa revista Publisher  Weekly   Manrique es uno de los “gurús” del periodismo literario mundial