by Samaria Márquez Jaramillo

Entrevista a Jorge Majfud “La libertad es una utopía, cuando no un mito. Solo hay liberaciones”

Julio Castro Jimenez*

*Español. Crítico de música, teatro y literatura. Estudio y se graduó en la Universidad Complutense de Madrid. Es director de la revista cultural La República Cultural.es

A Jorge Majfud le propuse una entrevista para cuando estuviera en Tenerife y accedió. Lo  encontré en el Salón Internacional del Libro Africano, tenía que presentar la charla inaugural y abrir un pequeño debate. No hay nada mejor que compartir y debatir con un autor, para saber si las coordenadas de destino van hacia donde parece por sus textos.

Se dice que Majfud escribe sobre la violencia y que sus textos muestran a gente que busca un camino de salida, una huida hacia la libertad utópica y una línea sur norte que hoy día ya está moviendo masas para reclamar justicia:” no esa justicia colectiva adeudada, sino justicia personal, diminuta, la que nos deja amar, vivir, comer y beber si se precisa, justicia moral, porque sin esa justicia no llega aquella paz”. Es apasionante hablar con él y dejarle hablar y exponer, porque de ahí surge el tercer personaje, 

el que no se ve, pero se atisba en sus narraciones, el que mueve todo antes de iniciar el relato, y el que se queda para finalizar una historia.

Majfud es uruguayo, en su niñez fue correo para los presos en las cárceles de la dictadura; de grande, emigró a otros países de África y Europa para trabajar; de arquitecto, se reconvirtió a su pasión: la literatura. Su apellido le denota proveniente de libaneses. Ahora enseña en una universidad de Estados Unidos, donde lejos d cambiarlo a él o sus ideas, creará generaciones de rebeldes o, como mínimo, élites con grandes dudas. No es un autor conforme con la realidad social y no se detiene a ver lo qué ocurre, sino que interviene y da su opinión, estableciendo marcos ideológicos amplios, donde hace reflexionar sobre la evidencia de las cosas y deja un gran espacio para que cada lector lo rellene con sus propias realidades .

¿Por qué empiezas a escribir?

 Porque empecé a leer muy temprano por mí mismo, con cinco años, los periódicos que mi padre recibía. Me retiraran los materiales de lectura por cuestiones de salud. Eso me lleva a leer en plan clandestino cuando era pequeño y, especialmente, de adolescente. Como consecuencia de esto creo que pasé a la escritura. 

Tu padre carpintero y tu madre artista plástica, supongo que eso también es una mezcla que supone grandes expectativas para la creatividad.

 Sí, porque era una época en que la carpintería era una arte, aunque era un acto económico también, casi ético, porque todo lo que se hacía se intentaba que durara muchísimos años, contrariamente a lo que es ahora en que las academias enseñan a calcular para que un producto dure poco (lo que también va contra el medio ambiente).

¿Es por eso que elegiste la Arquitectura?

 Probablemente, porque también en mi primera adolescencia me fascinaban las obras de Leonardo da Vinci, su pintura, sus inventos, me gustaba mucho la matemática y esa combinación del Arte y la Ciencia. Y la profesión más idónea era esa. Pero al mismo tiempo escribía y era algo marginal, pero sabía que nadie se podía dedicar a eso. Hoy mismo poca gente vive de la literatura.

 

Abandonas tu profesión de arquitecto…

José Luis Gómez Martínez, oriundo de Soria, por entonces estadounidense profesor en la Universidad de Georgia, leyó un par de mis libros y me invitó a desarrollar mi carrera literaria, la que siempre fue mi primera vocación. En esa época, en el 2002, en Uruguay había una crisis que fue la mayor en cien años, así que salí a Estados Unidos y la Universidad de Georgia me dio la oportunidad de pagarme mis estudios al mismo tiempo que daba clases como asistente. Tenía la oportunidad de estudiar una maestría y luego un doctorado, totalmente financiado por Georgia, que me ofrecía la oportunidad de dedicarme a la literatura y vivir de eso, así que al principio lo hice como un experimento y, hasta ahora, estoy allí.

En tu literatura hablas mucho de gente marginada, oprimida o que no le

queda más remedio que marcharse y cruzar fronteras.

 Ahora, yo trato de explorar la violencia moral más que la violencia física, porque siempre fue más sutil y más profunda. Y una parte está en el divorcio neurótico del discurso oficial contra la realidad, que es lo que vi desde que era chico: lo que se decía en las escuelas, lo que debíamos callar como niños, y lo que veía como familiar y amigo de presos políticos y de militares. Esa obligación de mentir para sobrevivir, que también ocurrió aquí en España durante la Guerra civil y el franquismo, que todavía se expresa en muchas obras de arte españolas, como en La lengua de las mariposas, donde la persona debe traicionar

¿Crees que la literatura puede ayudar en algo?

 La literatura y la cultura humanizan, hacen más sensible a una persona, más consciente de los problemas ajenos y de las responsabilidades propias. La literatura y el arte ayudan, así como un auto ayuda a ir más rápido y más lejos. En épocas de barbarie, la literatura y el arte son despreciados como lo están siendo hoy en gran medida. Pero cuidado, uno pone en la palabra “cultura” muchas cosas y la usa de forma indiscriminada. Entonces, la literatura sirve sí, pero ¿qué literatura?

¿Han reivindicado la libertad?

Ahora, yo creo más en la liberación que en la libertad: la libertad es una abstracción, una utopía. El concepto libertad lo inventaron algunos para mantener un status quo y es un mito, aunque como utopía no es tan mala. Lo que es concreto son las liberaciones y fueron los grupos de resistencia los que siempre han luchado por la liberación.

Te voy a poner en un brete ¿tu literatura es libre?

No, no lo es, está contaminada y comprometida con la realidad. Es un intento de liberación de mis obsesiones y de muchas otras cosas. Una exploración de la naturaleza humana y de los problemas sociales… pero no, no es libre, porque si fuera libre sería ininteligible, incluso para mí.   Los pájaros no son libres, parecen libres, pero los pájaros migran porque deben migrar. Pero al crear algo diferente, se produce el máximo de libertad y el arte es uno de los principales laboratorios de ese ejercicio de libertad…

Me respondes con dudas…

Es que sin la duda ¿qué clase de libertad hay? La duda es el primer paso para cuestionar, para pensar si es posible otro camino. No tengo una fórmula, ni siquiera para mi propia vida; la vida es una exploración y debemos tratar de ir rompiendo barreras como individuos y como sociedad 

 https://www.alainet.org/es/articulo/173011