by Samaria Márquez Jaramillo

¿Cuál es el aporte de la música latinoamericana?

(Autor: Manuel Castro Lobo*)

*Profesor de la Universidad de Costa Rica. Licenciado en música. Abogado. Notario, Master en
artes. Doctor en Filosofía. Estudió en la universidad de Costa Rica y en la universidad de Chile. Es
profesor de la universidad de Pittsburgh.

En un mundo que cada día se vuelve más pequeño, la mezcla de los diversos aportes culturales se hace en forma tan constante y acelerada, que se dificulta mucho detenerse a observar de dónde proviene cada uno de esos aportes. Sin embargo, ¡ahí están! 

La mayoría de las personas oye la manifestación musical pero no la escucha. Y es que hay una gran diferencia entre oír y escuchar. El oír es una acción pasiva, automática, refleja. El escuchar implica una voluntad de concentrar la atención en el fenómeno musical. Se requiere del uso, no solo de nuestra capacidad cognoscitiva sino de toda nuestra sensibilidad artística para que la magia inherente a una obra de arte, penetre en nosotros y nos transmita el mensaje de ideas, sensaciones, recuerdos, etc.

En un mundo, cada vez más pragmático, mecanicista, masivo e impersonal, el detenerse a escuchar una pieza musical es considerado cada vez más un lujo. Y como si ello fuera poco, el manifestar sensibilidad a la hora de escuchar una pieza musical, se torna peligroso, pues en el mundo en el que vivimos la manifestación de sensibilidad se considera signo de los débiles.

La música latinoamericana es el fruto de una larga evolución y de la síntesis de numerosos aportes provenientes de otras latitudes. Cuando los europeos llegaron a nuestro continente, la gran riqueza

cultural de nuestros indígenas fue menospreciada y cruelmente  atacada por el conquistador; amparando a un cristianismo mal entendido y mal aplicado y so pretexto de imponer la fe y de destruir lo diabólico, los conquistadores trataron de eliminar la rica cultura de nuestros indígenas.

El conquistador europeo trató de convertir a América en una continuación de su continente, y es por eso que los estilos artísticos que imperaban en Europa en aquel entonces, se importan a nuestro continente y regresan aderezados con lo autóctono indígena. Es así como surge el llamado «Barroco Americano» en la arquitectura, pintura, música. Los indígenas, al tratar de imitar los instrumentos musicales del conquistador, crean unos nuevos. Es así como surgen el cuatro, el charanga, la chirimía, el laúd indígena, el violín indígena, etc. El negro, al igual que el europeo, trata de hacer de esta tierra una continuación de su lejana África. No sólo se adapta al nuevo ambiente sino que trata de adaptar el ambiente a sus necesidades.

La primera manifestación musical de la independencia de nuestros países latinoamericanos es el himno nacional. Cada nueva nación trata de plasmar su júbilo por la libertad alcanzada y su firme deseo de preservarla. Sin embargo, la mayoría de estos himnos reflejan todavía una fuerte dependencia cultural de la ópera.

La división entre la denominada «música clásica» y la «música popular» es cada vez más difícil de establecer. Ya desde el siglo pasado, la música popular influye grandemente en los compositores románticos, quienes incluso utilizan melodías, ritmos, danzas, leyendas, etc., de su lugar de origen para manifestar su nacionalismo. 

Dice el refrán que «nadie es profeta en su propia tierra». Eso se ha demostrado con nuestros compositores latinoamericanos, quienes han tenido que salir de sus países y difundir su música en Europa o en los Estados Unidos. Una vez que ahí adquieren fama y su música es ampliamente difundida, entonces, y sólo entonces, reciben el honor que siempre han merecido en sus propios países.

El aporte de la música latinoamericana en la música universal es enorme. Debussy y Ravel escribieron «habaneras». Cervantes y Lope de Vega mencionan en sus obras danzas originadas en
América como la zarabanda y el fandango. Mozart en su ópera «Las bodas de Fígaro» habla del fandango en el aria que Fígaro dirige a Cherubino: «Non piu andrai». También figura una famosa habanera en la ópera «Carmen» de Bizet. Darius Milhaud enriqueció su música pianística con la música que ejecutaban en Río.

Tangos, rumbas, sones, bambucos, guarachas, boleros, mariachis, danzas, contradanzas, habaneras, canciones, puntos, samba brasileña, zambas argentinas, carnavalitos, marineras, cuecas, sones, guajiras, jarabes, joropos, sanjuanitos, huaynos, polkas, chacareras, etc. son algunos de los muchos elementos musicales latinoamericanos que enriquecen a la música internacional.


Bibliografía: UNESCO. AMERICA LATINA EN SU MUSICA.
México: Ed. Siglo XXI.