by Samaria Márquez Jaramillo

Gracias al Festival de Cannes no seremos un olvido

Nota de la dirección de la revista Letras Liberadas

Era otoño en Europa. Había transcurrido un año desde el final de la II Guerra Mundial, el almanaque marcaba una fecha: 20 de septiembre de 1946, Francia quería borrar el halo de deshonor que le proporcionó la traición a su patria y a su pueblo, propinada por la Francia de Vichy,  instaurada por el mariscal Philippe Pétain en parte del territorio francés y en la totalidad de sus colonias, cuando en plena Segunda Guerra Mundial firmó un deshonroso armisticio con la Alemania nazi. Los franceses supieron que junto con la conservación del recuerdo de la Resistencia hecha por sus héroes, su nación tenía que retomar a su puesto de avanzada en el arte. Fue entonces cuando dos ministros. Jean Zay, Ministros de Bellas Artes y Albert Sarrut, Ministro del Interior fundaron el Festival de Cannes que funcionaría en el paseo de La Croisette y cuyos reconocimientos significan uno de los más grandes honores dentro de la industria del cine.

Trasladada la fecha a tiempos de primavera, en mayo de cada año
desfilaron por allí cineastas importantes como Roberto Rossellini,
Federico Fellini, Ingmar Bergman, Elia Kazan, Joseph L. Mankiewicz, Robert Wise, William Wyler, Michelangelo Antonioni, Vittorio De Sica, Andrzej Wajda, Satyajit Ray, Luis Buñuel y Akira Kurosawa.

Hay que tener en cuenta que 1946 y 2020 tienen en común que ambos años fueron escenarios de grandes conmociones sociales: El Tercer Reich, que había conquistado durante la guerra casi todo el continente, trató a la población europea con crueldad y alevosía pues se creía superior y 74 años después, una pandemia –Covid 19- hizo que todos bajáramos la cabeza y reconociéramos que no somos indemnes.

Las artes en cuarentena duelen a la cultura.

La pandemia sigue en fase amenazante y sin ser tan drástica la cuarentena, los eventos culturales masivos no pueden ser presenciales sino virtuales. El Festival de Cannes de este año bisiesto fue pensado desde el año pasado y su primera fecha fue aplazada para junio, en esta mitad de año decidieron los responsables que ya habían postergado su fecha y deberían hacerlo acorde a las circunstancias: Online y así se realizó en junio. No se llevó a cabo una edición física y se hizo virtualmente la presentación de la selección oficial de películas galardonadas, 56 títulos fueron escogidos de un total de 2067 participantes. Debido a que se optó por no realizar una edición presencial del festival, las cintas recibieron reconocimientos.

Es ahí cuando la historia conmovedora del médico Héctor Abad Gómez, médico y activista en pro de los derechos humanos asesinado en Medellín el 25 de agosto de 1987, escrita por su hijo Héctor Abad Gómez Faciolince , llevada al cine por el director Fernando Trueba y producida por Caracol Televisión, liderado por Gonzalo Córdoba, y realizada por Dago García, se salva del olvido con el que la ingratitud cubre los cadáveres de los héroes que ofrendan sus vidas conscientes de los peligros que asumen , impulsados por el amor a los otros, los mudos de esta cultura secuaz.

Sobre este libro escribió Mario Vargas Llosa: "El libro es desgarrador pero no truculento, porque está escrito con una prosa que nunca se excede en la efusión del sentimiento, precisa, clara, inteligente, culta, que manipula con destreza sin fallas el ánimo del lector, ocultándole ciertos datos, distrayéndolo, a fin de excitar su curiosidad y expectativa, obligándolo de este modo a participar en la tarea creativa, mano a mano con el autor”, y comentaron así escritores y críticos de arte famosos;

“Una película que habla de la vida y obra de Héctor Abad Gómez, un líder que dio la vida en la defensa de los derechos humanos y de la salud pública como derecho “ The New York Times

«Una maravilla que recomiendo leer.»
Javier Cámara

«Una historia de amor inspiradora y maravillosa entre una padre y su hijo. Amor en tiempos duros de zozobra y de muerte.»
Antonio de la Torre

«Un libro testimonial, plagado de memoria y nostalgia. Una suerte de
biografía afectiva del padre perdido para siempre y recuperado
eternamente en la bruma de unos recuerdos puestos en negro sobre
blanco.»
Ricardo Baixeras, Periódico de Cataluña

«No sólo es una obra bella y profundamente conmovedora, no solo es una necesaria lección sobre temas como la educación cívica y la relación entre memoria personal y memoria histórica, sino también un insustituible testimonio de lucha por la democracia, la razón ilustrada y la tolerancia.»
Fernando Savater

«Hay pasajes que divierten, otros que conmueven, pero son raros los que nos dejan indiferentes.» Pierre Assouline, La République des Livres

El olvido que seremos, la obra literaria surgida del sentimiento filial de Hector Abad Faciolince y que de las páginas fue sacada por las cámaras dirigidas por Fernando Trueba participó de la selección oficial del Festival de Cannes, que se cumplió de manera diferente en su edición 2020.

 «Como niño yo quería algo imposible: que mi padre no se muriera
nunca. Como escritor quise hacer algo igual de imposible: que mi padre resucitara. Si hay personajes ficticios -hechos de palabras- que siempre estarán vivos, ¿no es posible que una persona real siga viva si la convertimos en palabras? Eso quise hacer con mi padre muerto: convertirlo en alguien tan vivo y tan real como un personaje ficticio», discutió Hector Abad, hijo, y se empecinó en ser quebrantador de un exterminador: demolería al olvido, la rémora que hace desaparecer lo que se cree inolvidable. La película fue escogida como parte de la selección oficial del Festival de Cannes 2020 y el médico antioqueño, Héctor Abad Gómez, se convirtió en un recuerdo ejemplarizante, ya hay garantía de que no podrá ser un olvido.