by Samaria Márquez Jaramillo

Alan Parker muere cuando una de sus obras adquiere reveladora actualidad

Ramón Casalé i Arán.

La mayor parte de los males sociales son la consecuencia de abusos, supremacías, errores o desórdenes previos, e incluso de hechos aparentemente poco importantes.”Den que atrás vienen dando” o “antes era polvo, ahora es lodo”… Desde el 25 de mayo 2020, muerte de George Floyd propinada por un policía, creo que cuando la palabra queda corta para graficar la realidad, bueno es recurrir al arte. El cine, con las posibilidades que le entrega la fotografía, la música, la escenografía, el ajuste de los libretos y la imagen con voz dicen por mí, sobradamente. También me valdré de algunas realistas pinturas de Coubert.

Con la película Arde Mississippi, Hollywood en 1988 narra –denuncia- lo ocurrido: Era la noche que, en 1964, unía los días 21 y 22 de junio y era el grupo White Knights, del  Ku Klux Klan  , cometiendo atentados, asesinatos, vandalismos y coacciones como tácticas para intimidar a la población de color. Tres activistas defensores de los derechos humanos desaparecen sin dejar rastro. Los  golpearon brutalmente y los fusilaron. Tras un escándalo mediático los  cadáveres  fueron hallados cerca de dos meses después. Estos crímenes se produjeron en el contexto de la  lucha por la integración racial . Los hechos,  en diferente ciudad, fecha y aun no llevados al cine, se repiten en el que se suponía el país más poderoso del universo y que ahora tiene en dudas ese título.

Mi intención no era escribir sobre Alan Parker pero la actualidad, por partida doble, me obliga a mencionarlo: Escándalos van y vienen y la segregación racial en los Estados Unidos, tacita o física, signa críticamente la realidad en el país de las 50 estrellas en su bandera, y a una película, Arde Mississippi, aviva remordimientos pues desde su inicial escena, patentiza el desasosiego bestial con el que vivía, y desgraciadamente vive, la colectividad afroamericana bajo un cielo incendiado por el montón de tuits emitidos desde la Casa Blanca que comprueban que aun flamean los hechos de barbarie racista que sirvieron de slogan a la película a la que me refiero: Cuando América estaba en guerra consigo misma”, y el británico Alan Parker, director de la película Arde Mississippi, falleció el pasado 31 de julio en Londres a los 76 años . Es por esto que Alan vuelve a ser actual y merece, a título póstumo, esta reseña.

En artículos anteriores he analizado a directores doctos, como Ingmar Bergman, pero en este caso no es un director que promueva el deleite intelectual el que origina este artículos , sino uno que acopla directamente el corazón con el estómago. Esta es la razón por la que sus películas se conectan con el gran público y también la razón por la que fue criticado y hasta casi despreciado por la prensa “culta “…

El primer gran éxito de Parker fue la película Expreso de medianoche, 1978, que se basa en un joven norteamericano que fue detenido en Turquía por tratar de sacar del país varios kilos de hachís, es detectado por las autoridades y condenado a 30 años de cárcel. El film transcurre en la prisión turca, en un ambiente asfixiante que conmueve profundamente al espectador y termina con la fuga de la prisión. Esta película se fundamenta en una novela biográfica de Billy Hayes y un guión de Oliver Stone. Aunque se trata de una novela biográfica el mismo Billy Hayes admitió que es una realidad exagerada, que daña el prestigio de Turquía y que la fuga se realizó en circunstancias distintas y no hubo intento de violación ni asesinato del guardia turco. Esta película fue prohibida en dicho país hasta el 1993 y cosechó dos Oscars y varias nominaciones.

Alan dirigió varios musicales Bugsy Malone -el nieto de Al Capone, Fama, Pink Floyd – The Wall, Los Commitments y Evita. Pink Floyd, es una película de culto en la que interesa más la música que el guión y sus 15 minutos de dibujos animados o las escenas sexuales y gore (el cine gore o cine splatter es un tipo de cine de terror centrado en lo visceral y la violencia gráfica extrema). El film Evita fue un film muy cuestionado en Argentina, pues si bien sigue fielmente la ópera-rock original de   Andrew Lloyd Webber  y letras de  Tim Rice , no es un biografía de Eva Perón sino un musical basado libremente en la vida de la compañera del dictador, sus intérpretes fueron Madonna y Antonio Banderas. Como musical se ha de resaltar que casi toda, por no decir toda, la obra es cantada. Fue un gran éxito comercial y cosecho un Oscar, 5 nominaciones, 3 Globos de Oro.

Por ultimo recomentaré (recomentar no es error gramatical: “Señor Presidente, como ponente me veo obligado a hacer un comentario y a recomentar el rechazo de  las enmiendas que no procedan de la comisión parlamentaria que presido”). una película de Alan, quizás la más actual, Arde Mississippi, film de una duración de 120 minutos que, aunque ambientada en hechos reales en ella se buscó mas el carácter efectista que el ceñirse a la realidad histórica. Sin embargo puedo afirmar que el trasfondo del film es real y grafica el problema racial que se vive en los Estados Unidos pues, si bien la acción transcurre en 1964, es actual. Esta película ganó un Oscar a la Mejor película, 7 nominaciones y otros premios internacionales.

Pueden ver esta película en este enlace

https://gloria.tv/post/67zKQRo7zBtLCQewPvrpfRkBX