by Samaria Márquez Jaramillo

Lo que el viento se llevó ¿debe ser prohibida?

Luis Miguel Oliveiras

Además de la importancia de su mensaje, se trata de una película
hermosa, con bellas imágenes y actuaciones notables. Me refiero,
sobre todo, al fantástico papel de “mamá”, la esclava ama de llaves de
la casa. De hecho, la actriz Hattie McDaniel obtuvo por ese papel el
primer Oscar otorgado a un afroamericano. Sin embargo, hoy esta
película está siendo eliminada de ciertas plataformas online por ser
considerada “racista”, de acuerdo con muchos titulares.

Es cierto que esta película presenta una visión “diluida” de la
esclavitud, especialmente si se observa desde la perspectiva actual.
De hecho, los más críticos argumenta que, precisamente, perpetúa los
“estereotipos más dolorosos” en medio de la crisis social desatada tras
el homicidio del ciudadano estadounidense George Floyd. No
obstante, es igualmente cierto que la esclavitud no es su tema
principal.

De hecho, la película en realidad no plasma otra cosa que la visión
nostálgica de la guerra que tienen, ya en la década de 1930, los
aristócratas que en ese conflicto resultaron derrotados y vieron
frustradas todas las expectativas clasistas en las que fundamentan sus
planes existenciales y que reaccionaron demostrando que
solo quedaba en sus vidas un inmenso espacio para el sufrimiento por
esa derrota y, sobre todo, para los conflictos existenciales que
presentan los personajes.

Y es que Lo que el viento se llevó va mucho más allá de un simple
período histórico: realiza preguntas universales, tocando a cada ser
humano sin importar su condición, su tiempo y el color de su piel,
proporcionar las respuestas.

 

Lo realmente importante, lo que interesa, es el carácter del personaje, sus elecciones, la forma en que recibe las alegrías y las penas de su existencia. Y en ese sentido las lecciones de esta película son muy valiosas y nos pueden servir a todos, y especialmente en este momento en el que el mundo se ha puesto patas arriba por la pandemia de coronavirus y por el hilo de escándalos, injusticias, corrupciones y violencia que ahora vuelven a copar las portadas de los periódicos.

Para no enfermar, física y mentalmente, necesitamos aferrarnos a historias que nos enseñen qué hacer -y qué no hacer- ante las peores pruebas y dificultades.

¿Cómo salir adelante y triunfar en la vida, a pesar de todo? ¿Cómo evitar perderse? ¿Cómo lograr que nuestra situación no empeore, al igual que le sucede a Escarlata…?

Lo que el viento se llevó es, en mi opinión, un muy buen trabajo en este sentido, con enormes lecciones. Y no es algo tan común ni tan fácil de repetir. Además, como cualquier obra es un producto de su tiempo. ¿Tiene sentido querer borrarla de la faz de la Tierra porque nos incomode con los ojos y la perspectiva de hoy día el momento histórico que representa? Los extremos, el chauvinismo, el señalamiento extemporáneo, los vetos a toro pasado, son como las noticias amarillistas: No solucionan algo y en cambio sirven de agente propagandístico. Aún más: Nuestro universo sigue girando porque pese al detrimento de la esperanza: “Mañana será otro día…”