by Samaria Márquez Jaramillo

Manuelita

José Asunción Suárez Niño *

* Genealogista, historiador e investigador, miembro de número y Secretario General de la Sociedad Académica Santanderista de Colombia, Vicepresidente Academia Colombiana de Genealogía y Academia de Historia de Cundinamarca, Miembro Honorario de la Academia de Historia de Santander, Academia de Historia de Bogotá, Academia Patriótica Antonio Nariño, miembro Honorario del Instituto O’higginiano de Chile. Real Sociedad de Historia de Madrid, España.

La sociedad santafereña se escandalizaba al ver a Bolívar-Presidente, pasear en un landó negro y dorado, abierto, único que existía en aquel tiempo en la ciudad ,acompañado de “la extranjera”, amante oficial, concubina y primera dama. Esto enfurece a muchas damas de la alta sociedad con quienes el Libertador suele también jugar “partidos amistosos”, aseguradas ellas de las malas lenguas, bajo la premisa de que “los caballeros no tienen memoria”.

Aderezadas las aventuras romántico-sexuales-presidenciales, con la
envidia que suscita el triunfo de Manuela sobre damas locales, infieles , perfumadas y casquivanas; algunas de ellas plasmadas en lienzos que con marcos dorados adornaban salones de la rancia aristocracia de “La Candelaria” y que hoy son ornato de salas de recibo en casas de reconocidas familias capitalinas.

Enemigos políticos de Bolívar se quejan de la ramera, de su inmensa ascendencia sobre la personalidad del Presidente y observan cómo se le ha convertido en una necesidad, no perdonan que la ternura y locura de Manuela formen parte del libreto íntimo del Libertador. Además del gran amor que siente por ella: “Tu amor, es una vida que está expirando, yo no puedo estar sin ti, no puedo privarme voluntariamente de ti, Manuela”, escribe el caraqueño mientras libera cinco naciones.

Panfletos escandalosos, escritos por enemigos de ambos circulan en Santa Fe bajo el mote de “papeluchas”. ”Madame Du Barry”, llaman también a la amante del Libertador, siendo este el más cortés epíteto que a ella dedican. Mientras tanto, y colocando en lugar aparte la pasión que le inspira Manuela, la razón de existir de Bolívar en aquella época es la lucha que sostiene con Santander, querella que Manuelita muy hábilmente alimenta con chismes y verdades a medias, llenas, eso sí, de gracia quiteña: “No hay transacción posible, Santander es el verdugo y debe desaparecer a como dé lugar”.

A pesar de sus quebrantos de salud, Bolívar se dirige hacia el nororiente por vía de Bucaramanga en marzo de 1828. La desunión de la Gran Colombia es evidente y la política un botafuego entre bolivarianos y santanderistas; Bolívar sentencia:”Si voy al Norte, el Sur se desintegra;si voy al Sur, el Norte se rebela .
Vacilante y perplejo, Bolívar se queda en Bucaramanga, en casa de Facundo Primitivo Mutis Consuegra, sobrino del sabio Mutis, y quien es suegro de Perou Delacroix, mi bistatarabuelo. El refugio de Bucaramanga resulta ser un lugar estratégico para recibir noticias de su emisario, el general Daniel Florencio O´leary, quien da lectura a un mensaje del Libertador, el 2 de abril:”Sin fuerza no hay virtud; sin virtud el Estado muere. La anarquía destruye la libertad; pero la unión la preserva. Dadnos señores, leyes inexorables. Si la convención no se
conduce con cordura y el pueblo con prudencia, comienza una guerra civil y Dios sólo sabe cómo termina…

Por aquellos años el proyecto de Bolívar es que la nueva Constitución sea  lograda en una asamblea constituyente, en Ocaña entre el 9 de abril y el 10 de junio de 1828. Su objetivo era reformar la Constitución de Cúcuta y resolver diferencias… Situación que exige mano fuerte. El Libertador vacila:”No puedo mejorar las cosas porque no tengo poder para hacerlo.No puedo pasar por encima de las barreras de una Constitución que estoy llamado a defender. No puedo variar leyes de nuestro sistema de gobierno.No soy Dios y no puedo cambiar los hombres y las cosas…” Y amenaza con renunciar si la convención no abandona sus intrigas. O´leary contesta de inmediato:”Por amor de Dios, no diga en sus cartas que va a abandonar el país, aunque tal sea su decisión irrevocable, porque eso
procura ánimos y armas a sus enemigos y perjudica, a sus buenos amigos.

Se queda, pues, Bolívar en Bucaramanga durante sesenta días, frustrado, enfadado, aburrido. Habla todos los días en francés, inglés o italiano con su edecán y confidente, mi tatarabuelo, general Louis Perou de la Croix y Massier y se deleita en recordar con el oficial francés muchos pasajes de su vida : Su historia en Europa, en París, Madrid, Londres, Roma; los días en que amó a Fanny du Villars, prima en tercer grado, reemplazando tanto a su marido, como a Luis XVIII ; cuernos que adornan la frente de un Mariscal de Francia y el mismísimo Rey de los galos, pésimos en artes amatorias. De esas maravillosas charlas, sale el extraordinario libro de Perou Delacroix: Diario de Bucaramanga, cuyos primeros 150 folios se “vuelven humo”, en manos del marqués del Toro en Caracas. Cosas muy gordas registrarían esos escritos, pues desaparecieron antes de su publicación en París.

Así transcurre el tiempo: Cuando no es Padilla el sublevado, es Páez y, cuando no es éste el camorrero profesional, es Santander. Según Manuela y su círculo bien montado de bolivarianos, encabezados por la Legión Británica y su vocero principal Daniel Florencio O´leary ,la batalla política ha pasado de las ideas a los asuntos personales y se ha convertido en una lucha a muerte entre Santander y Bolívar , que quiere
ser dictador .

“Esos miserables-dice Bolívar-me deben hasta el aire que respiran y, sin embargo, se atreven a sospechar de mí”. La bella loca envía a su amante
una carta pringada de pólvora e insinuaciones para que el Libertador reflexione:”En correo pasado nada dije a usted sobre Cartagena por no hablar a usted de cosas desagradables; ahora lo hago felicitándole porque la cosa no fue como lo deseaban. Esto más ha hecho Santander, no creyendo lo demás bastante; es para que lo fusilemos. Dios quiera que mueran todos estos malvados que se llaman Paula, Padilla, Páez, pues de éste último siempre espero algo. Sería el gran día de Colombia el día que estos viles muriesen; estos y otros son los que lo están sacrificando con sus maldades para hacerlo víctima un día u otro. Este es el pensamiento más humano: que mueran diez para salvar millones”.

Bolívar mientras tanto, cambia su atuendo de civil por uniforme militar y el 13 de julio, en la gran Plaza Mayor frente a la Catedral, ante todos sus muy decorados oficiales, Bolívar presta juramente de su cargo y asume poderes dictatoriales sobre la República.

El 24 de julio, día del cumpleaños del Libertador, como anfitriona de la Quinta, Manuelita invita al círculo más íntimo. De un momento a otro, uno de los invitados tiene la ocurrencia de nombrar a Santander; un invitado propone, siguiendo una costumbre muy española, fusilar a Santander en efigie. Manuela acepta la propuesta y dibuja la cara del enemigo y por si hay alguna duda escribe un letrero y lo cuelga del muñeco que hicieron rellenando un saco: Francisco de Paula Santander, ejecutado por traición. El deán de la Catedral, bajo efectos del oporto, le administra los últimos ritos de la iglesia y ¡fuego!“Santander”, se desintegra ante la descarga.

El General Córdoba se entera de todos los detalles; viejo enemigo de Manuela, escribe al Libertador. Bolívar le contesta de su puño y letra: “Mi querido General: Sabe usted que yo lo conozco a usted, por lo que no puedo sentirme con lo que me dice. Ciertamente conozco también, y más que nadie, las locuras que hacen mis amigos. En cuanto a mi amable loca, ¿qué quiere que yo le diga a usted? Yo he procurado separarme de ella, pero no se puede nada contra una resistencia como la suya; sin embargo, luego que pase este suceso, pienso hacer el más determinado esfuerzo por hacerla marchar a su país o donde quiera…

El que terminó marchándose para siempre fue Bolívar: Alzó vuelo hacia la eternidad, el 17 de diciembre de 1830. La amable loca terminaría sus días en Paita, tierras del Perú, el 23 de noviembre de 1856, con el recuerdo de su gran amor y echándole uno que otro madrazo a Santander…

BIBLIOGRAFÍA

– Von Hagen, Victor. La amante Inmortal, 1963.

– Hispano,Cornelio.Historia secreta de Bolívar,1936

– Arias, Augusto. Manuela Sáenz en Paita, 1938.

– Núñez del Arco, Ramón. Los hombres de agosto, Boletín Academia de

Historia, Quito, 1940.

– Cuervo, Luis Augusto .Apuntes Hitoriales, 1925.

– Lecuna, Vicente. Papeles de Manuela Sáenz, diciembre de 1945.

– Destrugge, Camilo. Doña Manuela Sáenz, Quito, 1936.