by Samaria Márquez Jaramillo

FUEGO Y FURIA

Samaria Márquez Jaramillo

“Algunos enfermos de coronavirus se vuelven negros cuando su hígado trastornado les segrega excesiva ferritina; si el presidente americano se volviera negro, tal vez lo asfixiaría una rodilla sobre su cuello y se quejaría por una vez de otra cosa y no de los chinos, los hispanos, los negros, los europeos, las feministas, los antinazis y los anti Trump. No le iría mal quedarse sin aire, él, que tanto lo contamina.

Porque Trump no es un descolorido Michael Jackson ni un Banderas, aunque se envuelva en una; es un hombre sin hacer, como una cama o un niño presuntuoso y emperador. Jamás en su vida ha sacado la basura de su casa, aunque se haya sacado a sí mismo de sus oros, sus barbies, sus flequillos y sus otros marcos decorativos para fotografiar su egología con una Biblia, que, al fin y al cabo, es una geología del detritus capitalista. Hasta la Iglesia se ha quejado de las malas compañías que tiene que aguantar su libro” Ángel Romera

Cuando en 2019 el New York Magazine y el diario The Guardián publicaron una sinopsis del libro Fuego y Furia del periodista Michael Wolff, desataron reacciones a torrentes e incluso los abogados de la Casa Blanca intentaron impedir la circulación del libro que deja desnudo a Donald Trump, porque presenta el lado oscuro del astro brillante que pretender ser el presidente de U.S.A 

A finales del año pasado, leí el libro en formato eBook, editado por Planeta libros, edición Latam. Ahora, que se desató tanta violencia en la tierra de Tío Rico, pienso que el nombre del libro al que me refiero es premonitorio, porque es frecuente que titulen las noticias relacionadas con la muerte de Michael Floyd y lo saqueos e incendios que siguieron al acto de racismo que le cegó la vida, copiando el nombre del libro de Wolff que está escrito mediante la estrategia de magnificar los hechos hasta estirarlos al extremo, tanto que en algunos renglones parece romperse la concordancia. Por eso el libro despierta polémicas, pues el autor se empecinó en mostrar facetas del carácter, del intelecto y la psiquis del presidente, evidenciándolo como un arrogante presumido, con disminuidas capacidades intelectuales.

En respuesta a los ataques del autor de Fuego y Furia, Trump aseguró: «Lo cierto es que, a lo largo de mi vida, mis dos grandes activos han sido la estabilidad mental y ser realmente inteligente. Pasé de ser un empresario muy exitoso a una gran estrella de televisión, y de ahí a presidente de Estados Unidos (al primer intento). Creo que esto se calificaría no como inteligente, sino como genio… y un genio muy estable».

Los hechos que se precipitaron por la muerte de Floyd a manos de un policía ,dejan muy mal la imagen del presidente de Estados Unidos que, se dice, actúo por soberbia y no con inteligencia, haciendo que se reabrieran intersticios en Internet para por ellos hacer circular, las personas que se autodenominan anonymous, lo que les obligaron a silenciar. “Saludos ciudadanos de Estados Unidos. Esto es un mensaje de Anonymous. Los oficiales que matan personas y cometen otros crímenes deben rendir cuentas al igual que el resto de todos nosotros. De otra  manera, creerán que tienen una licencia para hacer lo que quieran”, empezó diciendo el personaje anónimo en el video.

La historia comparada

No llegaba a su final el segundo año del siglo II (año 193 D.de C.) cuando…Con el reinado de Cómodo acababa la Edad de Oro del Imperio y comenzaba la Edad de Hierro. Su primera decisión fue firmar apresuradamente la paz con los bárbaros. Incapaz de enfrentarse con valor al enemigo, era sin embargo un gran aficionado a los combates de gladiadores, y le gustaba mezclarse con estos hombres de baja condición ética, contra los que combatía bajo la condición que estos usaran espadas sin filo y tridentes sin punta. Cómodo dio rienda suelta a su carácter violento y a sus delirios de grandeza: quiso que los romanos le rindieran culto como a Hércules.

Tampoco se agotaba la segunda década del siglo XXI, en momentos cuando… Según el periodista David Cay Johnston, del New York Time, la más reciente andanada de declaraciones del Presidente de Estados Unidos, muestran a un gobernante que no le hace caso a sus asesores, que es racista, que no es capaz de entender temas complejos y que tiene un vocabulario limitado.Por otra parte, en el presidente de U.S.A, existe más de una forma de actuar para ser calificado como atormentado por el complejo de Penélope. 

En política suele calificarse como complejo de Penélope, la tendencia de cada gobierno a deshacer lo realizado por el gobierno anterior. Este el prurito que padece Trump: ¡La culpa la tiene Obama! Johnston apunta a las grandes debilidades de Trump: la dificultad que  tiene para entender asuntos detallados. “Lo que ha hecho Trump es disminuir el rol de Estados Unidos, porque él no tiene idea de lo que es ser presidente de una república y no magnate propietario de una gran extensión de tierra”.

Por su lado, Pedro Schwarze, periodista chileno, opina que Trump no tiene alguna idea de lo que es la diplomacia y la política exterior. Está completamente despistado sobre eso. Trump es un racista. El acusó a cinco jóvenes negros y portorriqueños en el caso de la violación de una mujer en el Central Park, en 1989. Los jóvenes fueron condenados, estuvieron en prisión y luego fueron absueltos). “Trump nunca se ha disculpado por lo que dijo. Mintió durante años de que Obama nació en Kenia y que tenía investigadores que habían desenterrado las pruebas de eso. Trump es un niño de 13 años en el cuerpo de un hombre de 71 con una salud deteriorada, que utiliza un vocabulario muy limitado, especialmente a medida que pasan las horas del día. Su ensalada de palabras se está volviendo cada vez más absurda”.

Hay tres maneras de destituir a un Presidente. Una es el impeachment, que es un acto político, no legal. Una segunda opción es la enmienda 25. Si el Vicepresidente y la mayoría del gabinete descubren que el Presidente es incapaz de desempeñar sus funciones pueden suspenderlo. Eso tampoco es probable, a menos que llegue a un estado de mayor locura del visto hasta ahora. La tercera es la salud. Trump no hace deporte, tiene una dieta horrible, no duerme lo suficiente y está bajo una tremenda presión.