by Samaria Márquez Jaramillo

BOLÍVAR

José Asunción Suárez Niño

La restauración absolutista de Fernando VII en 1820, propició la sublevación revolucionaria del Capitán General y político liberal español, Rafael del Riego y Flórez, quien lideraba la Constitución de Cádiz ,conocida también como “La Pepa”, que establecía soberanía en la nación ,monarquía constitucional, separación de poderes, sufragio universal, libertad de imprenta así como limitaciones de poderes al soberano; promulgada en marzo de 1812,después de la salida de España de José I Bonaparte, ”Pepe botella, hermano mayor de Napoleón, quien había corrido la butaca a los mediocres Carlos IV y su hijo Fernando VII.

El alzamiento de Riego se anunció en Santa Fe mediante un decreto del Vicepresidente Santander en gaceta extraordinaria; en la Plaza Mayor se entonaron cantos revolucionarios como una premonición a una segunda reconquista del ejército español, quien ya tenía designados 23.000 efectivos para ocupar nuevamente la Nueva Granada.

El congreso se reunía el dos de enero todos los años; para poner freno al presidente Bolívar, los constituyentes de Cúcuta en 1821 decretaron: “El Presidente de la República sólo podrá ejercer facultades extraordinarias durante la presente guerra de independencia en lugares que inmediatamente estén sirviendo de teatro a las operaciones militares y en los recién libertados del enemigo…”

Se abolieron mayorazgos, todo sindicado era inocente hasta tanto no se demostrara su culpabilidad, fijó libertad de imprenta, reconoció derecho de la propiedad; extinguieron títulos nobiliarios conferidos por la corona española, honores y cargos hereditarios; órdenes que jamás se cumplieron. El garrote suprimió la libertad de imprenta; los inocentes llegaron a las cárceles y la Constitución se repudió a seis años de promulgada.

Los colombianos desconocieron tanto la obra del Congreso de Cúcuta como el secreto de esas sesiones y la trama que cubría la pugna entre el civilismo neogranadino y el caudillaje venezolano. La unidad de Colombia -razón imperiosa- no perduró; ligada a la genialidad del Libertador, en ascenso y ocaso corrió la misma suerte .Al declinar esa existencia se quebró por la base: mientras Bolívar mantuvo firme su puño frente a los caudillos en armas, desde Orinoco hasta Guayaquil hubo patria; roto este dique por un torrente de intrigas bastardas, todo se derrumbó y se tornó caótico: Genio, nación, edificio constitucional, enmarcados dentro del pensamiento y obra del Libertador.

Bolívar fue el más grande de su época ,por encima de Adams, Franklin, Jay, Jefferson, Madison ,Washington, San Martín ,O´higgins ,Miranda, Santander, Nariño ,en fin ,todos aquellos que lo acompañaron en la titánica lucha por la soberanía de todo el continente americano y creo que así debe mirársele y, en consecuencia, acabar esas odiosas comparaciones entre el genio de la libertad y el Hombre de las leyes es un imperativo moral; cada uno cumplió su rol en la historia y en la construcción de la nueva nacionalidad y el edificio republicano; así lo reconoció Bolívar en su postrer carta a Urdaneta: ”El no habernos compuesto con Santander ,nos ha perdido a todos ..”;su

vida estaba destinada a la ejecución de las hazañas más grandes en la América ,por la pasión que  traía, por su talante ,por su genialidad ,por su deseo inquebrantable de sobresalir y abrirse paso en una experiencia dramática ,en medio de la ignorancia y recelo de sus contemporáneos.

Fue un europeo universal en su concepción de estado; no limitado al terruño que lo vio nacer sino a todo un continente ;se valió de su genialidad original y visión natural para crear la unidad colombiana; conjunto de acciones guerreras permitieron libertar cinco naciones ,acontecimientos políticos, subordinados a propósito audaz, gran designio que paró en desastre ;los enemigos agazapados y ansias mezquinas de pescar en río revuelto ,dieron al traste con este sueño libertario de unión e independencia total. Dislates de aduladores y las noches limeñas, inspirados en una filosofía y un sistema de gobierno, que a vuelta de lo que tenían de utópico, se inspiraron en la semblanza y fortuna del siglo XVIII, doctrina francesa cuyo término desencadenó en “el déspota ilustrado”.

La tragedia de Bolívar fue implantar a raja tabla las ideas europeas, en medio de la humareda de los dimes y diretes de aquellos que se encargaban de clavar rencilla en ambos bandos, bolivarianos y santanderistas, mientras en corrillos cercanos a sus imágenes, llevaban el puñal matrero debajo de la capa.

Bolívar no fue el precursor de la independencia; ese trabajo ya lo habían desarrollado Miranda y Nariño; estos últimos actuaron sin dirección, distraídos de su objetivo; por incidentes ocasionales, se levanta la figura del genio guerrero, figura de 25 años que no pierde el verdadero norte de la revolución. La voluntad de poder no hizo otra que engendrar un mundo americano, listo a vencer en su fortaleza a un régimen oprobioso y caduco; todo ello despertó desde el principio envidia y maledicencia.

Acuciosos genealogistas se le “metieron al rancho”; descubrieron gotas de sangre indígena y remoto indicio de procedencia negra; eso lo hace más auténtico, más nuestro, y no significa nada en su vida de hombre español ni en su grandeza de relieve europeo. Bolívar fue creador de este sentimiento continental americano y

 

para llegar a él, aplicó las mejores cualidades de su raza. Tuvo en mira y defendió siempre una asamblea, una nación de naciones de América; sueño que se frustró al desaparecer el gran hombre; ambiciones mezquinas que hicieron hasta lo imposible para convertir las américas en una colcha de retazos y en tiranías que sacudieron las bases por las que se había luchado.

Muy contrario a lo que piensan todavía algunos bolivarianos “pura sangre”, mal informados y herederos de aquellos personajes que hicieron trizas la unidad americana; en el sueño de Bolívar, Santander fue su coequipero incondicional, el ayudante irreemplazable que se hizo cargo de las riendas de mando ,guardándole la espalda, al tiempo que cumplía la tarea de organizar el país e improvisar en una tierra pobre ,extenuada, arruinada; los recursos materiales para vencer los ejércitos españoles de Ecuador y Perú salieron de la buena administración del Hombre de las Leyes. Así lo expresó el Libertador desde Villa del Rosario enfáticamente: ”Colombianos :La ley ha señalado al Vicepresidente de Colombia para que sea el Jefe de Estado ,mientras yo soy soldado .El será justo, benévolo ,diligente 

,incontrastable, digno conductor de Colombia .Yo os aseguro que hará vuestra dicha..”

Señor: Yo soy hijo de la guerra, el hombre que los combates han elevado a la magistratura; la fortuna me ha sostenido en este rango y la victoria lo ha confirmado. Un hombre como yo es un ciudadano peligroso en un gobierno popular, es una amenaza inmediata a la soberanía nacional .Yo prefiero ser ciudadano para ser libre y para que todos lo sean. Prefiero el título de ciudadano al de Libertador, porque éste emana de la guerra y, aquél emana de las leyes.

“Cambiadme, señor, todos mis dictados por el de buen ciudadano “

Bibliografía

– Tamayo, Joaquín. La Gran Colombia.Bogotá, 1941.
– Lecuna. Cartas del Libertador. Tomo IV, 151.
– Lecuna. Cartas del Libertador. Tomo I, 181.
– Pombo y Guerra. Constituciones de Colombia,II,733
– Blanco y Azpurúa. Documentos para la historia de la vida pública del Libertador, VIII, 40.
– Mancini. Bolívar, 106.
– Archivo Santander,VII,164
– Congreso de Cúcuta, 721.
– Cuervo .Vida de Rufino Cuervo