by Samaria Márquez Jaramillo

Cerrar ciclos, dejar ir, agradecer, liberar las manos para recibir el año 2021

Estela Brioso Mejía  *

*Terapeuta en Instituto de Sexualidad Humana de la Universidad Autonoma de Santo Domingo. Estudió en Universidad Autonoma de Santo Domingo, Rep. Dom.  Vive en Santo Domingo.                  

 

Al concluir un año se nos vienen muchas ideas a la mente, hemos tenido la posibilidad de  haber  contado con   365 días para vivir, emprender caminos, hacer planes, vivir sueños,  y lograr metas.

En los últimos días del año 2020 se impone el tiempo y se nos abren nuevos deseos, todo nos incita a la renovación. Es un tiempo oportuno para mirar las metas  conquistadas, los éxitos tenidos, los acuerdos realizados, la vida en acción  que hemos vivido.

Mirar cada dimensión de la vida y hacer una valoración de todo aquello que ha sido importante, al mismo tiempo experimentar la posibilidad de cerrar aquellos ciclos que aun han permanecido abiertos,  y que  muchas veces conllevan a conservar desamores,  rencores, rencillas, y al mismo tiempo guardan deudas ancestrales que se quedan en nuestro ser y se pasan de una generación a otra.

Cerrar ciclos: Todo aquello que se ha mantenido en nosotros y que aún no cuaja o no cumple su cometido, quizás es tiempo de cerrarlo, pues a veces hay muchos ciclos incompletos que dejan grandes huellas en nuestra existencia, impidiéndonos sentir la realización que merecemos, esos ciclos en algunos momentos corresponden a personas, situaciones o cosas y una vez descubierto es saludable cerrarlos.

De este modo, es bueno observar si en la lista de las personas que amamos o de las que deberíamos amar más existe algún recuerdo nefasto, doloroso o sin sentido  y  ya se ha cumplido el tiempo de soltarlo, cerrarlo, dejarlo ir implica perdonar deudas de amor o de dolor, que incluye  lo poco que me han amado, o lo mucho que me han lastimado, y ahora en este tiempo también se cierra esa etapa, y  “te dejo en libertad y me quedo en libertad”, busco las cosas positivas que han formado parte de mi ser en este año, lo que me ha ayudado y todo aquello que me ha restado, o me ha dañado o lastimado y le doy un buen término o final, cerrando la posibilidad de que me siga haciendo sufrir más y reconociendo que tuvo un propósito para mí.

 

Vivir en libertad el nuevo año, vivir lo que estaba diseñado para mí, ni más ni menos de ahí. Por ello, aquello que no pudo ser, lo dejo ir, lo suelto, lo cierro, lo entrego, “ya no me apego, ya no te retengo, en libertad te dejo ir”.

Dejo ir apegos, resentimientos, sueños erróneos, falsas esperanzas, dejo ir todo aquello que me ha propiciado ilusiones “baratas” que en vez de bienestar me han entristecido la vida.  Dejo ir todos los falsos deseos  que han pegado la vida a ilusiones falseadas, dejo ir todo lo que me impide ser la gran persona que deseo  y  merezco ser.

En fin, al concluir el año hacemos un cierre con dignidad y nos preparamos para recibir todas las bendiciones, las gracias y todo aquello que podamos albergar  de la  mano creadora manifestado en nuestras familias, espacio de labores,  amistades, lugar donde vivo la misión de vida  y  con todo eso y mucho más abro las puertas de mi corazón, de mi vida y de mi ser a vivir propósitos, sabiendo que no estoy solo ni sola, alguien más grande que yo acompaña el caminar y mi propósito de vida. Me abro a vivir con vitalidad, apertura y amor el nuevo año. Bendito año 2020, bienvenido año 2021