by Samaria Márquez Jaramillo

El Huevo

Andy Weir *

* Weir nació en California, el 16 de junio de 1972. A los 15 años comenzó a trabajar como programador de computadoras para el Laboratorio Nacional de Sandía, estudió Informática en la Universidad de California en San Diego y trabajó como programador para AOL y Blizzard, donde colaboró en Warcraft. Es desarrollador de software, escritor, novelista, informático teórico y escritor de ciencia ficción -Obras notables: El Marciano. Premios: Premio Geffen (2015) Premio Ignotus a la mejor novela extranjera (2015) Premio Astounding (2016 Auge: Su primera novela, El marciano (The Martian), es una obra científicamente muy exacta sobre Marte. Se publicó inicialmente en su página web, luego en Amazon por 99 centavos, donde pasó a la lista de más vendidos, y finalmente fue editada por la editorial Crown en febrero de 2014, alcanzando el número 12 de la lista de best sellers del New York Times. Luego, el l 2 de octubre de 2015 fue estrenada su correspondiente adaptación cinematográfica en el mercado norteamericano, The Martian, dirigida por Ridley Scott ----------------------------------------------------

— ¿Qué es este lugar? ¿Es el más allá?”, preguntaste.

— Más o menos. 

— ¿Usted es Dios?

— Sí, soy Dios.

—Mis hijos… mi esposa, ¿qué hay con ellos? ¿Estarán bien?, preguntaste. 

—Eso me gusta, acabas de morir y tu principal preocupación es tu familia. Eso es muy bueno, te contesté.

Me miraste con fascinación. No me veías como Dios, o lo que es lo mismo, solo me veías como un tipo común o, posiblemente, una mujer, una vaga figura de autoridad, quizás más como una maestra de gramática que como el Todopoderoso. Soy magnánimo, por consiguiente te consolé:  

—No te preocupes,  ellos estarán bien. Tus hijos te recordarán como alguien perfecto en todo aspecto, no tuvieron tiempo para llegar a despreciarte. Tu esposa llorará por fuera, pero sentirá alivio por dentro. A decir verdad, tu matrimonio se estaba cayendo a pedazos. 

—Ibas camino a tu casa cuando falleciste. Fue un accidente de tránsito. Nada extraordinario, pero sin embargo fatal. Dejaste atrás una esposa y dos hijos. Fue una muerte indolora. Los paramédicos dieron todo de sí para salvarte, pero no hubo caso. Tu cuerpo estaba tan destrozado, que hasta fue mejor así, créeme.
—Y ¿fue entonces cuando nos encontramos? ¿Qué pasó?, preguntaste y agregaste: ¿Dónde estoy?
—Moriste, respondí con naturalidad. No tenía sentido medir mis palabras.
—Había un camión y estaba resbalando a velocidad no coincidente con el peso de su carga…
—Si.
• ¿Yo morí?
—Si. Pero no te sientas mal al respecto. Todos mueren.
Miraste todo el alrededor. No había alguien. Solo tú y yo.

Para tu consuelo agregaré que se sentirá culpable al sentir alivio.

—“Oh, entonces, ¿qué pasará ahora? ¿Me iré al cielo, o al infierno, o algo así?

— A ninguno de ellos. Serás reencarnado”.

—Ah, conjeturo que los hindúes tenían razón.

—Todas las religiones están en lo cierto, a su manera. Camina conmigo. Me seguiste mientras cruzábamos el vacío. 

    • ¿Adónde vamos?”

—A ningún lugar en particular. Se siente bien caminar mientras hablamos”.

— ¿Y cuál es el punto, entonces? Será que cuando renazca, seré solamente una pizarra en blanco, ¿verdad? Un bebé. Todas mis experiencias y todo lo que hecho en esta vida no importará.

—No exactamente. Llevas contigo todo el conocimiento y las experiencias de todas tus vidas pasadas. Sólo que no lo recuerdas ahora mismo.

Paré de caminar y te tomé por los hombros. Tu alma es mucho más magnífica, bella, y gigantesca de lo que puedas imaginar. Una mente humana solo puede contener una pequeña fracción de lo que eres. Es como apoyar tu dedo en un vaso para sentir la temperatura del agua acopiada en su interior, pones una pequeña parte de ti en cualquier parte del recipiente, cuando la retires habrás obtenido el conocimiento que la vasija poseía. Has estado dentro de un humano por los últimos 48 años, pero antes y antes de otro antes has habitado otros. Si pasáramos el suficiente tiempo aquí comenzarías a recordarlo todo. Pero no tiene sentido hacer eso entre cada vida, en este ahora aún no te has extendido, para sentir tu inmensa consciencia…
— ¿Cuántas veces he reencarnado?”
—Oh, muchas, cuantiosísimas y en numerosísimas vidas diferentes. Esta vez serás una campesina china, en el año 540 AC, sentencié.
— ¿Qué? Espera… ¿Me enviarás de vuelta en el tiempo?”

—Bueno, técnicamente sí. El tiempo como lo conoces, solo existe en tu universo. Las cosas son algo distintas de donde yo vengo”.

— ¿De dónde vienes?

—Mmm… Yo vengo de un lugar distinto. Y allí hay otros como yo. Sé que querrías saber cómo es este lugar pero, honestamente, no entenderías”.
— ¿Cuál es el punto de todo esto, entonces?
— ¿Enserio? ¿Me estás preguntando cuál es el sentido de la vida? ¡Caes en el estereotipo!

—Bueno, es una pregunta razonable, persististe.

—Te miré a los ojos. “El significado de la vida, la razón por la que creé este universo, es para que madures.

— ¿Querrás decir la humanidad? ¿Quieres que maduremos?

—No, solo tú. Creé este universo para ti. Con cada vida creces, maduras y te vuelves un intelecto mayor.

 

— ¿Solo yo? ¿Qué hay de los demás?

—No hay nadie más. En este universo solo estamos tú y yo.

Me miraste fija, e inexpresivamente. 
—Pero toda la gente en la Tierra…

—Tus sucesivos universos, todos son tú, tu eres las diferentes encarnaciones de ti mismo.

— ¿Yo soy cada humano que he vivido?

—Y cada humano en el que vivirás, por los siglos de los siglos y un día.
— ¡Wow!, ¿quién soy?”

—Eres un embrión. Aún estás creciendo. Una vez que hayas vivido cada vida humana a través de los tiempos, habrás crecido lo suficiente como para nacer”.

—“Entonces, el universo entero es solo…”

— ¡Un huevo!