by Samaria Márquez Jaramillo

TODO ESTÁ PODRIDO EN COLOMBIA

José Asunción Suárez Niño

Una de las frases más famosas en la dramaturgia de William Shakespeare pronunciada por un personaje secundario, Marcelo, y no por el propio Hamlet como muchos piensan, hace símil a lo que hoy está ocurriendo en Colombia ¨Algo huele a podrido en Dinamarca¨.
Contexto que se evidencia en el fortín llamado Colombia, poco después de la media noche cuando Hamlet, en este caso, el pueblo colombiano, se encuentra en las almenas del castillo esperando la oscuridad que viene desde hace mucho tiempo, acentuada en este desgobierno, mientras se percibe el sonido de hombres riendo y bailando con gran estruendo en casa del títere inquilino, embriagado con ingesta elevada de mesianismo y sordera. La masa reclama a Horacio con disgusto por esa conducta sinuosa y mendaz.

Escena posterior representa aparición del fantasma en una protesta del pueblo, ilustra la decadencia moral de este ducado fantasmagórico denominado Castillo de Nari. De hecho, la frase original dice, textualmente: ¨Algo huele a podrido en el estado de Dinamarca¨. Combinación con olor nauseabundo, fruto de la podredumbre de este lavatorio falaz, con  potente metáfora: Pescado que comienza a pudrirse por la cabeza, mientras el estado empieza a hacerlo por sus diligentes.

En Colombia a través de los tiempos hemos tenido una particular dosis de putrefacción. El hedor es arma mortal, arropada por el colapso generalizado del sistema partidista que nos gobierna con alternación de poder a medida que se cambian botas para salir a pisotear al pueblo. Tanto el partido liberal, conservador, centro democrático, por citar algunos han generado a lo largo de siglo y medio un clima político que ha conseguido no solo los más mediocres gobiernos , sino los más obedientes desatinos a través de la historia republicana.

Durante mucho tiempo esos partidos adúlteros se han alternado el poder, cambiándose de cama, mientras que la oposición sufre la humillación nunca de no legitimarse, para cortar de tajo la concupiscencia de esas uniones pecaminosas que vienen azotando al pueblo a través de siglo y medio. Es hora que la diferencia entre nosotros los progresistas rompa esa política de sometimiento, con gesta generosa de unidad, sin soberbia que se vea reflejada en las urnas.
Un estado que se acostumbró a que todas las promesas de las campañas son aplazables, prescindibles o prorrogables a cambio de una serie de migajas cosméticas y propagandísticas, es un estado fallido. No se puede rebatir órdenes impartidas por un capataz follón, dueño del poder absoluto tal como lo ejercen las tiranías y derechas de estos remedos de “democracias nerviosas”; Látigo es todo lo que se le ocurra al orate subjúdice,suplicio que nos atormenta desde hace veinticinco años.
Protesta social en donde un “supuesto” jefe de estado se disfraza de policía y va a visitar sus CAI, en vez de solidarizarse con familias de las víctimas y heridos, que sobreviven a la masacres, refleja el estado de descomposición moral y, lo que piensa el inquilino, bajo órdenes del recluso del ubérrimo.

Al subpresidente lo disfrazan de patrullero, y no le muestran un video de los cientos que captan a diario brutalidad policial, en los que además se observa a muchos”colegas” disparando contra civiles inermes. Algún columnista avezado comentó que, si le hubiese mostrado los videos, no se habría vestido de policía sino de presidente y, por supuesto, no estaría negando lo innegable.

El edulcorado y arrogante ministro de defensa niega que el asesinato a manos de unos policías de Javier Ordoñez, sea un síntoma de crisis profunda en una institución que hace agua y que calla abuso policial. Desatiende mandatos de la Corte Suprema de Justicia en una clara demostración de desacato al poder judicial ,golpe de estado contra uno de los poderes públicos representativos de una democracia; Hechos y videos, que no mienten, indican que el presidente y su ministro nos mienten con una desfachatez que raya en delincuencia, bajo tesis de manzanas podridas.

Desgobierno de esta naturaleza solo alienta a que los policías se sientan protegidos por la impunidad, con seguridad de que investigaciones dormirán en viejos anaqueles protegidos por el polvo y la desidia de los años.

La muerte de Ordoñez produce un estallido social guardadas proporciones a lo que generó la muerte de George Floyd en Estados Unidos; los manifestantes salen a las calles con furia, mientras la policía intenta retoma y entra con toda fuerza disparando a diestra y siniestra; ciudadanos de a pie nos preguntamos ¿Quién dio la orden? – por supuesto nadie contesta!

Un par de horas después altos mandos de la policía y del gobierno salen en los medios con la babosada de que las tomas de los CAI fueron orquestadas por los elenos y las disidencias de las FARC en cumplimiento de un plan que venían preparando desde meses anteriores. 

Si la tesis es valedera, significa que policía y entes de control no pueden detener el bandidaje, ¿Qué hicieron con la información? ¿La escondieron a propósito para criminalizar protesta? ¿Por qué no actuaron a tiempo?-análisis que no resiste ninguna conclusión cuando gradúan a cuatro mil jóvenes que salieron a protestar, calificándolos de guerrilleros urbanos camuflados.
Bajo este panorama se lanza un mensaje muy claro e intensamente perturbador, aupado por estas derechas demenciales que conforman el establecimiento, mensaje con” mano firme y corazón grande”, toda marcha o protesta social será reprimida a bala, ”plomo es lo que hay”, pregonan los discípulos del orate; fascismo para aterrorizar y sembrar miedo en el pueblo, caldo de cultivo para continuar introduciendo medidas más radicales; maniobra peligrosa y desbocada de un desgobierno cuya barca navega al garete en aguas turbias de corruptela y coronavirus ; pueblo que pide a gritos un cambio , que escuche y que se cumpla condiciones mínimas para una vida digna en salud, techo y educación.

En Chile hicieron lo mismo, pero el tiro le salió por la culata; La represión policial ha multiplicado el inconformismo, aún hoy, desafiando la pandemia, la sociedad protesta en las calles. ¡Aquí vamos a hacer lo mismo, no les quepa la menor duda!
¿Hasta cuándo soportaremos la frívola desconexión y arrogancia del aprendiz, cuya cabeza no dimensiona la gravedad de estos hechos que horrorizan al mundo?;esa desfachatez del títere, y de estas democracias nerviosas en un abierto desafío no solamente a los familiares de las víctimas se refleja en una chaqueta de policía para decir “El estado soy yo” al mejor estilo de Luis XIV, mientras el azucarado y retorico ministro de defensa emite frases huecas, donde se afirma que hubo “ataque coordinado, sistemático, planeado, premeditado y doloso contra la policía nacional”. Adjetivos, y más adjetivos que no dicen absolutamente nada, mientras el efecto rebote se encuentra en la policía mediante, ése sí, un ataque coordinado, sistemático, planeado, premeditado, represivo contra ciudadanos que arrojaron catorce jóvenes asesinados y más de 370 heridos.
La Corte Suprema de Justicia acaba de emitir una decisión judicial severa; critica accionar de la fuerza pública, en especial el ESMAD en las jornadas de protesta y movilización social en Colombia: Declaró que dichas instituciones ejercen una intervención sistemática, violenta y arbitraría en contra de los marchantes y señala que agentes estatales incurren en reiteradas y constantes agresiones con desproporcionado uso de la fuerza, contra quienes ejercen derecho fundamental a manifestarse.

Agresiones que se protegen bajo estereotipos arraigados sobre aquellos que disienten de las políticas impartidas por el oscuro personaje que hoy se encuentra en su paraíso de las sabanas de Córdoba, bajo modalidad de detención domiciliaria; Allanamientos masivos por parte de la Fiscalía General de la Nación ,instruidos por un bobo con poder, a domicilios y residencias de quienes ejercemos legítimo derecho de participar en protestas, en desatención a obligaciones convencionales del estado, respecto a los derechos humanos.
El progresismo colombiano de izquierda, afiliado al progresismo internacional, debe ser parte activa e integral de un movimiento opositor contra las ideas negacionistas y retrogradas de las tiranías. Ha llegado la hora de unión en torno a una bandera que alcance la cima de la justicia social; momento en que la estigmatización frente a quienes, sin violencia salimos a las calles a cuestionar una dirigencia podrida, parapetada en uso de fuerza, con armas letales, detenciones abusivas, ilegales, tratos inhumanos, degradantes y crueles; ataques contra libertad ciudadana tienen que cesar ya.