by Samaria Márquez Jaramillo

Pesadilla de Navidad

Jesús Ángel Sánchez Moreno

2020 será recordado en los libros de historia por el año de la pandemia del Covid-19. Ahora ya no son demasiados los que insisten en que este virus fue creado en un laboratorio, para unos chino, para otros norteamericano.  Y como si de un regalo de Navidad se tratara, han llegado las vacunas. Los noticiarios se llenan de imágenes en las que vemos a personas vacunándose entre aplausos y flashes. El mundo sigue girando a pesar de que en mi país han muerto ya más personas que las que ocasionaron los accidentes de tráfico de los veinte años anteriores, a pesar de que en otros países la muerte sigue sumando. El mundo sigue girando y desde nuestras realidades confortables, de países ricos, sonreímos porque se nos dice que ya se ve la luz al final del túnel.

No dudo de que será así. Las vacunas frenarán al Covid-19 como antes frenaron a la viruela, por ejemplo. Pero…

• Pero mi temor es que nos olvidemos, creo que ya lo hemos hecho, de la existencia de otros virus, estos sí creados en los laboratorios del Capital, allí donde se impone la lógica del Mercado:

 
 • Las vacunas contra el Covid-19 llegarán, pero no a todos por igual. El mundo se dividirá entre los vacunados y los que seguirán ahogándose en el Mediterráneo o chocando contra el muro entre México y EE.UU.

• El Covid-19 será un virus domesticado, pero seguirá habiendo un anciano que apoyado en su muleta va buscando en unos cubos de basura. Lo terrible de esta foto que tomé no es lo que se ve, es lo que después pude ver: los cubos de basura también estaban vacíos.

• Llegará otra normalidad. Es decir, entre compra y compra, fiesta y fiesta nos asomaremos en los informativos a las guerras que ahora no nos ocupan porque andamos a lo nuestro.

 Pero los horizontes siguen existiendo. Ahora sólo es necesario que seamos capaces de soñarlos.
¿Seremos capaces? Dentro de dos días las doce campanadas de  medianoche nos dirán que ya podemos tirar el viejo calendario a la papelera porque el nuevo y reluciente 2021 lo reemplazará. Y brindaremos y nos desearemos feliz año y a buen seguro de que repetiremos hasta la saciedad eso de que el 21 sea mejor que el 20.
 

Yo también quiero escribir mi felicitación. En ella el deseo es que recuperemos el deseo de ir hacia ese fondo rojo. Rojo sangre. Rojo vida. Rojo justicia. Rojo solidaridad. Rojo libertad y que seamos capaces de
construir en ese horizonte un mundo donde un anciano apoyado en su muleta no se vea forzado a buscar en un cubo de basura donde ni siquiera hay algo que remedie al que busca.