by Samaria Márquez Jaramillo

La Navidad y  la incesante repetición   tiempo –espacio

Isaac Domínguez Rodríguez*

*Nacido en Madrid España, es ingeniero de computación cuántica, apasionado de la tecnología, el emprendimiento y la iniciativa.Es director de la empresa  Ampli-online.

Siempre que se habla del futuro se tiene que nombrar el espacio-tiempo y el multiuniverso. El primer término es una acepción común de la teoría de la relatividad especial (1905) de Einstein.

Entenderemos que el espacio y el tiempo, son indisociables, formando parte de una línea continua donde los puntos de cada localización en el espacio y el tiempo son un todo.

El segundo, el multiuniverso, la teoría de universos paralelos o alternativos es anterior al final del siglo XIX, continuada si no recuerdo mal en los años 50 del siglo XX, por un científico caído en desgracia al proponerla como hipótesis y hoy en día con ciertas propuestas de los más rompedoras, mientras que en oriente, aparece ya en textos de antes de Cristo.

Esta teoría nos sumerge en la existencia de diferentes Universos y realidades, creadas por puntos de interrupción. Esto, como muchos otros contenidos que comento, es una simplificación pero la idea que subyace es que existe un número no determinado y podríamos decir que infinito de realidades.

 

He de admitir que no tenía ni idea sobre qué escribir para el artículo de hoy; quería algo relacionado con la tecnología o con la ciencia o con la época del año, la Navidad, pero no encontraba un tema que me convenciese. También buscaba algo más liviano, menos serio, del estilo de los especiales de los Simpson y no ha sido hasta la conversación con una amiga, donde bromeando sobre Scrooge, de repente la luz se mostró y la idea surgió, mi corteza cingulada anterior (o cualquier otra parte del cerebro) concluyó que Charles Dickens ha provocado una posible paradoja temporal.
Lector… prepárate para deslizarte por un tobogán hacia el absurdo donde tal vez haya algo de cierto.
¿Dickens, qué…?.
Bien, vamos por partes. He supuesto que el lector conoce el Cuento o Canción de Navidad de Charles Dickens, donde un avaro, Scrooge, que aborrece la Navidad, es llevado por el fantasma de su socio a contemplar diferentes situaciones, una de ellas del futuro, que consiguen cambiar la mentalidad del anciano.

Por ejemplo, si salgo ahora a la calle a dar un paseo no ocurrirá nada, pero si me retraso 20 segundos en atarme los cordones del zapato, un ciclista me atropellará después de 7 minutos de trayecto.

Estas realidades condicionales no forman un estado único, si no que existen de manera paralela: En un Universo he vuelto a casa y en el otro me han atropellado, así, recursivamente, haré intervenir cada uno de los puntos de interacción. Todo muy cuántico.

Desvelando el verdadero futuro de Scrooge

En uno de los pasajes de la obra de Dickens, se le muestra a Scrooge el futuro, su muerte solo y tacaño, lo que hace recapacitar al protagonista y cambiar, volviéndose generoso.

Este viaje temporal, más propio de la ciencia ficción que de un cuento de Navidad, me hace suponer dos posibles hipótesis.

Hipótesis 1, la rígida burocracia del tiempo.

No estoy seguro que el fantasma hubiera podido mostrarle esa visión, ya que con el cambio de Scrooge, de tacaño a generoso, ese futuro ya no existirá, no debiendo haber existido previamente.

Sé que me vais a decir que el futuro que se vio era el malo y luego cambió a mejor cuando él alteró su actitud, que el futuro es fluido y alterable y como no existe una teoría para demostrarlo, podríamos dejarlo así, pero de esto no trata mi cuento de ahora. Regreso al Futuro, donde cambiamos una pieza y alteramos el porvenir.

Este tipo de cosas puede generar paradojas como la consabida de «yo soy mi propio abuelo«, que son aún más incómodas de explicar. Consideremos, solo por juguetear con la cosmología, que la continuidad tiempo-espacio, a la que me refiero, no funcionase así; podría ser que el único futuro a mostrar es el que se genera como la conclusión última y definitiva de los estados anteriores de la línea del continuo espacio-tiempo.

Si fuese así, el fantasma se vería obligado a mostrarle un futuro, que es el que ya incluye su cambio de actitud, por tanto, un futuro feliz. El futuro triste no habría (habrá) existido nunca y no podría (podrá) ser llevado a él.

Hipótesis 2, Scrooge no se puede salvar.

Si partimos de la premisa que Scrooge cambia a mejor, pero está viendo un futuro en el que no es feliz, recojo la segunda teoría y supongo que Dickens sin saberlo ha creado un multiuniverso.

En este caso, el penoso futuro mostrado sigue existiendo y a la vez, existe el otro futuro optimista. Existen dos futuros y dos Scrooge y en este limitado ejemplo, dos Universos.

Si el continuo espacio-tiempo era rígido, los Universos paralelos son el patio de recreo de la causalidad más desenfrenada, porque cada estado previo genera un número de futuros y no es posible «albergarlos» en una única línea de tiempo.

Así, para solucionarlo, tenemos que crear lugares donde colocar los Universos. Si no fuera así se habría producido otra odiosa paradoja, porque nuevamente al fantasma le estarían mostrando un futuro que puede no ser real; en este caso, suponemos que el futuro es real y que sucederá, pero le sucederá a un Scrooge que no decide cambiar.

 El otro Scrooge, el que cambia a mejor, alcanza un futuro feliz y lo hace en otra línea de realidad.
Si haces un artículo alejado del canon, las conclusiones han de escapar también a la norma, aquí tenéis algunos pensamientos que compartir.
Es extremadamente perturbadora la idea desde el punto de vista de la redención, porque si la Realidad funciona como en el modelo de los multiuniversos, en uno de los casos Scrooge la consigue y en otra no.

Es llamativo que Scrooge se vuelva generoso con los demás para evitar un futuro pernicioso para él, parece un poco egoísta y me hace dudar de si sus intenciones son legítimas.

Me gustaría pensar que mostrar un futuro alentador y optimista puede ser más efectivo que mostrar uno deprimente y que el mensaje positivo puede provocar más cambios.

A todo el mundo le puede sorprender un viaje en el tiempo pero parece que la aparición del fantasma resulta del todo normal.
Por último, el objetivo de Dickens era atraer la atención sobre la pobreza en unos tiempos difíciles, especialmente para los niños, situación que conocía bien. Buscaba alertar del peligro de ignorar a los que menos tienen y eso vale para hoy y para cualquier futuro posible.
Os deseo felices fiestas.