by Samaria Márquez Jaramillo

EL HUMOR EN LA LITERATURA. UN CUESTIÓN MUY SERIA

 Borja Alonso*

*Borja Alonso (Remolinos, Zaragoza, 1989) se define como el auténtico fracaso renacentista. Químico, nutricionista, polifriki, cocinero, jodetas y funcionario. En sus ratos libres escribe en Caja de Letras y Relatosymentiras, y a veces, la gente le lee. Primer premio en Diversidad Literaria (Antología de primavera, 2018), Librería París (Navidad, 2019) y FreakCon de Málaga (Relatos de fantasía, 2020). Autor en las antologías Show Your Rare y #OrgulloZombi. En Julio del 2020 publicó su primera novela corta, Grumo y Mosquito.

El humor en la literatura. La comedia, la bufonada, el partirse la caja de mala manera. Como diría nuestra directora: «Si algo puede ser escrito, ya lo hizo un griego hace tropecientos años». ¿Era así la frase? No importa. El caso es que tenía razón, pues el señor Homero ya se dejó llevar por el cachondeo y se animó a parodiar sus epopeyas (supuestamente) con La Batracomiomaquia. Esta obra es una versión delirante de la Ilíada, donde Aquiles y sus amigos hipermusculados son sustituidos por ranas y ratas con mala leche. Tampoco falta Zeus beneficiándose algún que otro batracio, claro.

Y es que el humor en la literatura viene de lejos, pero como no podía ser de otra manera, es otro de esos géneros denostados. Si el objetivo de un dramón es hundirte en la miseria, ¿qué problema hay en aplaudir un libro que te ha hecho desternillarte? ¿Acaso es la literatura humorística un género de segunda?

— ¡Hola! ¿Qué tal el libro que te presté? ¿Te ha gustado?

— ¡Muy divertido! Lo leí en dos tardes, pero ¡no es literatura de verdad! …Surgen ganas de matar, aumentadas)

¡DISCLAIMER!

¡Ojo! El humor tiene un componente subjetivo que provoca, aunque no a todos lectores les resultan graciosas las mismas cosas (creo que existen miedos innatos del ser humano a los  que un autor de terror siempre puede recurrir) por lo que, como autor, voy  a encontrar que por mucho que pula mi obra, habrá cierto público con el que no conectaré jamás. Esto es una realidad que hay que asumir cuanto antes. 

¡Qué rollo! Después  toca disertar sobre 4 posibles usos que le podamos dar al humor en nuestras novelas:

1) El humor en la Literatura como medio y fin.

Vale. Queremos que el motor de nuestra obra sea el partimiento de caja; el pilar maestro sobre el que orbite toda la novela. Ok. Si bien yo no tengo ningún problema con que un libro me siente en el sofá y me ofrezca un divertimento sencillo y honesto, reconozco que estas novelas suelen flojear. Como lectores, al estar sometidos a un bombardeo continuo de gags, puede llegar a un punto en el que nos volvemos inmunes. Además, estas novelas suelen empezar como los infames tráileres modernos: nos sueltan los mejores chistes a la cara nada más arrancar, y más adelante, cuando la novela se alarga, llega un punto en el que le empiezas a ver las costuras y sientes que el autor nunca tuvo ni repajolera idea de a donde quería ir. 

Un ejemplo de esto es Maldito Karma de David Safier, que tras un inicio descacharrante, se desinfla. Yo lo acabé por inercia.

Consejo de jardinería: las historias puras de humor, cortitas.

2) El humor como engrasante.

Hoy en día la gente tiene la piel más fina que el bigotillo de Dalí. Así pues, una broma bien construida puede ayudar a que el lector se sienta relajado y cómodo, y no rechace nuestras premisas de saque de bola; también coadyuva  a animar el ritmo de la obra en ciertos tramos más plomizos. Como ejemplo se me viene a la cabeza la trama en el campo de concentración de Giosué Oréfice en La Vida es Bella o El Marciano, un libro que sería una pedrada testicular, insufrible, de no ser por el cachondeo del protagonista durante toda la novela.

Consejo de jardinería: El humor más inocente funciona mejor a la hora de quitar hierro a asuntos peliagudos.

3) El humor en la Literatura como contrapunto.

Llega un momento en el que el nivel de tensión dramática de una obra se puede volver insoportable. Ahí es cuando el alivio cómico serviría para rebajarlo y endulzar una mezcla que se nos está amargando; una pequeña catarsis. ¡Pero cuidado!, que si nos pasamos con los chistes puede aparecer lo que yo llamo: «El Gatillazo Marveliano». ¿Y que es esta movida con nombre de postura sexual nerd? Básicamente el acto de introducir chistes en momentos que generan situaciones anticlimáticas, un mal cada vez más presente en las superproducciones de cine, por cierto. Normalmente el gatillazo aparece cuando el autor teme a que una situación demasiado tensa-dramática incomode al público. Mi opinión sobre esto es que no hay que tratar al lector con condescendencia.

Consejo de jardinería: Racionar los alivios cómicos y jamás usarlos en momentos donde los personajes nunca bromeaban. Jaskier en todo The Witcher suele realizar esta función.

Bonus track: Hay un efecto curioso, y es que cuando un personaje que ha arrancado una sonrisa sincera a un lector se ve involucrado en una escena dramática, a mí, como autor, me brinda la oportunidad de arrancarle el corazón y romperlo en pedazos. Y esto último, amigos, es un poder inmenso.

4) Como crítica.

Un escritor hábil puede hacer una crítica brutal apelando a la inteligencia del humor (ironía, todo Mundodisco) o exponiendo lo absurdo y forzado de alguna circunstancia en nuestra realidad (Parodia, ¿os suena este libro?). Ejemplos sabrosones hay mil, desde Mafalda de Quino, a La Conjura de los Necios de Toole. Curiosamente, la parodia nos da una especie de licencia para matar que nos permite criticar un tópico, pero a la vez usarlo y fusilarlo sin piedad. La sátira social y política ha servido desde siempre para denunciar las injusticias más atroces y desenmascarar el lado más grotesco de la naturaleza humana. Es una manera de tratar asuntos de los que no se puede, o no se quiere hablar.

Me viene a la cabeza Ha Vuelto  de Timur Vernes, en donde se parte de una premisa bastante loca: Verano de 2011. Hitler reaparece. No un clon, ni un Führer reencarnado, Hitler 100% íntegro sin aditivos. En la obra, Adolf vuelve a hacerse oír gracias a los medios, que lo toman como un cómico pasado de vueltas y le dan cuerda. La novela pronto nos lanza la siguiente pregunta: ¿Podría un tipo deleznable llegar al poder mediante la demagogia, el populismo y el cachondeillo popular?

Visto el percal, yo tengo la respuesta bastante clara. ¡Y con esto me despido! Se me han quedado muchas cosas en el tintero, pero no me quiero ir sin lanzar la siguiente advertencia:

No menospreciéis el humor. Es un asunto muy serio.

Nos leemos.