by Samaria Márquez Jaramillo

John le Carré, el escritor que no regresará del frio

S.M.J.

Los Aficionados a las historias de espías están tristes: Perdieron a un preferido autor  de ese género, quien fuera un novelista británico especializado en relatos de suspenso y espionaje ambientados en la época de la Guerra Fría y que pensaba así: 

“Un escritorio es un lugar peligroso desde el cual ver el mundo”.” Hemos aprendido en los tiempos actuales a interpretar cualquier acto político en términos de conspiración”. ”Siempre he tenido dificultad con mis personajes femeninos”.” Todo escritor de ficción debería ser más creíble que auténtico”.

Así como Sherlock Holmes creo a su personaje  doctor John Watson,

el agente George Smiley es un personaje de ficción engendrado  por John le Carré para que fuese el protagonista de siete de sus novelas:

Llamada para el muerto 

Asesinato de calidad 

El topo 

El honorable colegial 

La gente de Smiley 

El legado de los espías 

El espía que regresó del frío.

George Smiley, el pacífico, astuto y cornudo espía de John Le Carré carece de la acción apabullante que distingue al personaje  de Ion Fleming, pero en hondura literaria hay un abismo entre uno y otro. Las de Smiley son seguramente las mejores novelas jamás escritas sobre el espionaje inglés.

Para conocer una obra literaria la mejor fórmula es empezar leyendo su  sinopsis, para probarlo haré un  ejercicio: 

 El espía que regresó del frío:

“Es una excepcional novela de espionaje que sentó un modelo nunca hasta ahora superado. A la sombra del Muro de Berlin, Alec Leamas asiste al asesinato de su último agente, muerto de un disparo a manos de los guardias de la RDA. Para Leamas, antiguo responsable del espionaje ingles en Alemania Oriental, la guerra fría se ha acabado. Mientras se enfrenta a la perspectiva de retirarse, o aun peor, de trabajar en una oficina, Control le ofrece una oportunidad única para vengarse. Leamas, agente hastiado, será el encargado de atrapar a Mundt, pieza clave de los servicios de inteligencia de la RDA. El mismo Leamas actuara como cebo de la operación. También George Smiley está implicado, preparado para jugar exactamente como Control quiere.

 

El legado de los espías:

“Después de más de 25 años, vuelve George Smiley, disfruta de su jubilación en la finca familiar de la costa meridional de Bretaña, cuando una carta de su antigua organización lo insta a regresar a Londres. ¿El motivo? Su pasado en la Guerra Fría lo reclama. Unas operaciones de inteligencia que habían sido el orgullo del Londres secreto y habían implicado a personajes como Alec Leamas, Jim Prideaux, George Smiley o el propio Peter Guillan están a punto de ser investigados con criterios perturbadores, por una generación sin memoria de la Guerra Fría ni paciencia para atender a sus justificaciones. Entretejiendo pasado y presente para que ambos cuenten su tensa historia, John le Carré ha urdido una única trama tan ingeniosa y apasionante como la de las dos predecesoras sobre las que se ha basado: El espía que surgió del frio y El topo. El pasado ha venido a cobrarse sus deudas”.

La casa Rusia:

“Barley Blair, editor de Londres, recibe un documento de contrabando desde Moscú y es enviado a la Unión Soviética como contacto. Katya, el intermediario de Moscú, es bella y atenta. Juntos pueden representar el futuro, una idea que es un anatema para los atrincherados profesionales del espionaje de ambos lados”

 

El infiltrado:
“Al comienzo, Jonathan Pine es simplemente el director nocturno de un lujoso hotel. Pero, cuando un intento de pasar información acerca de un hombre de negocios internacionales con tratos sospechosos alojado en el establecimiento se vuelve en su contra de una manera terrible y empiezan a morir personas cercanas a Pine, él se compromete a luchar contra unas fuerzas tan poderosas que no podría ni imaginar. En un relato escalofriante sobre corruptas agencias de inteligencia, sumas millonarias y la verdad tras el brutal comercio de armas, John le Carré crea un mundo claustrofóbico en el que no se puede confiar en nadie. Esta novela inspiró la serie de AMC protagonizada por Hugo Laurie y Tom Hiddleston”.

Un hombre decente:
“Nat, un veterano de cuarenta y siete años, vinculado a los servicios secretos británicos, cree que sus años en la agencia han concluido. Está de vuelta en Londres con su mujer, Prue, pero con la amenaza creciente de Moscú, la Oficina tiene otra misión para el: hacerse cargo de una difunta subestación de Londres con un desorganizado grupo de agentes. El único destello de luz en el equipo es la joven Florence, que tiene la mirada puesta en el Departamento Rusia y en un oligarca ucraniano involucrado en oscuros tejemanejes. Además de espía, Nat es un apasionado jugador de bádminton. Su habitual contrincante de los lunes por la tarde tiene la mitad de años que él. Es el introspectivo y solitario Ed, que odia el Brexit, aborrece a Trump y detesta su trabajo en una impersonal agencia de medios de comunicación. Y, por improbable que parezca, es Ed quien arrastrara a Prue, a Florence y al propio Nat por la senda de la indignación política en la que todos acabaran atrapados.

Single, Single:

Relaciones corruptas, mentiras, criminales: Una obra maestra, ficción impecable del más alto nivel. Glasgow .Un abogado de la asesoría Casa de Single&Single muere por una bala disparada a sangre fría en una colina de Turquía por crímenes que no logra comprender. Un animador de fiestas infantiles en Devon es arrastrado en plena noche a su banco local para que dé explicaciones sobre una entrada monumental de dinero en efectivo. Un agente de aduanas británico sigue la pista de un caso de corrupción y asesinato”.

Desde el pasado sábado 12 de diciembre 2020, junto con John le Carré, murió un gigante de la literatura inglesa, autor que narró la Guerra Fría y es conocido  por sus novelas de intriga y espionaje situadas en su mayoría durante los años 50 del siglo XX, demostrando su destreza narrativa con  la manera paciente como construye la historia, pero, fundamentalmente, porque todo lo que dice parece verdad, la verosimilitud de las historias de Le Carré fue sorprendente.