by Samaria Márquez Jaramillo

En lo simple está la grandeza

Jennifer Delgado Suárez*

*Cubana, nacida en Cienfuegos. Prefiere presentarse ella misma: Soy psicóloga, no solo por profesión sino por pasión. Durante varios años he estado investigando, enseñando y escribiendo artículos para revistas científicas especializadas en Salud y Psicología. No las recopilaré en un currículo larguísimo porque, además de aburrido, pueden hallarlo en mi presentación personal en la web.

Entre el vocabulario científico y el estilo rígido que imponen los editores y las universidades, fui acumulando el deseo irresistible de escribir libremente. ¿Por qué limitar la Psicología a unos pocos entendidos cuando puede llegar a muchas personas y ayudarles a cambiar su vida?

Nacen mis colaboraciones a Letras Liberadas, porque considero que esta revista cultural colombiana  es un espacio plural donde puedo aplicar los estudios psicológicos a la vida cotidiana y donde intento explicar de manera sencilla cómo somos, por qué nos comportamos de cierta manera y, sobre todo, qué podemos hacer para crecer. Todo con un lenguaje comprensible, o al menos eso creo  e intento tener  un refugio para la reflexión conjunta, hacer un alto en la vertiginosidad de la vida cotidiana y tratar, como psicoterapeuta, de crear momentos de introspección personalizados. No daré consejos que pueden ser perfectamente ineficaces sino que haré mapas para seguir un camino para pensar y decidir de forma autónoma.

 

No prometo un viaje sencillo ni varitas mágicas sino que ofrezco una serie de temas que nos permitirán reconstruirnos y enfrentar los retos de la vida cotidiana desde una perspectiva diferente, más positiva y, sobre todo, más consciente. Creo firmemente que no es suficiente hablar, es necesario ser escuchado, y ni siquiera basta con ser escuchado, es imprescindible ser comprendido y aceptado.

Un saludo a todos los nuevos lectores y un agradecimiento especial a todos aquellos que me siguen desde hace años. Son un aliciente para continuar escribiendo. También podéis leerme en Yahoo España, donde colaboro sistemáticamente, y en Etapa Infantil.

La calma es uno de los tesoros más preciados para nuestro equilibrio mental pero también uno de los más elusivos, sobre todo en una sociedad que aboga por la inmediatez y donde reina la hiperestimulación.


La calma es un estado de tranquilidad y serenidad. No implica que los problemas hayan desaparecido sino que no nos afectan, son simplemente como las nubes en el horizonte: sabemos que existen pero también somos conscientes de que tarde o temprano desaparecerán.La calma nos permite responder con ecuanimidad ante las provocaciones y nos ayuda a mantener el control en medio de la tormenta, de manera que podamos tomar las mejores decisiones posibles y aprendamos a responder en vez de limitarnos a reaccionar.

Por eso, no es extraño que la calma desempeñe un rol protagónico en el budismo. Esta propuesta filosófica no se refiere únicamente a la calma ambiental sino fundamentalmente a la calma mental. Se refiere a aquietar la mente, de manera que las emociones y los pensamientos no desaten tormentas interiores.

Nuestra mente no es fija, es más bien un proceso; una corriente mental. Si la mente permaneciera siempre en un pensamiento, se atascaría. Estaría congelado. La mente siempre se está moviendo porque es dinámica. El problema es que a medida que los pensamientos pasan por nuestra mente, se aseguran la continuidad. Por eso la mente no educada salta continuamente de una preocupación a otra y, así, el flujo de pensamientos negativos no termina. 

Calma es ausencia de agitación y de nervios en la forma de actuar  El concepto suele utilizarse en la meteorología cuando el viento sopla a una velocidad inferior a 1 kilómetro por hora. La calma, por lo tanto, aparece cuando no se registra viento a la atmósfera. Por ejemplo: “Desde hace dos días el viento está en calma”, “Si el tiempo sigue en calma, mañana iremos a navegar”.

 
 

Esto nos lleva a pensar que la calma en el carácter de una persona no es un concepto que pueda medirse con la misma facilidad que al analizar el viento, ya que cada una lo interpreta a su manera. El concepto de serenidad suele asociarse a la capacidad de una persona para actuar de manera racional y templada en todo momento. El sujeto que es sereno, de este modo, no se deja llevar por los impulsos ni por las emociones.

Esos hábitos mentales nos sumen en  estados de confusión y agitación muy alejados de la calma y la serenidad. La mente es inquieta y es uno de nuestros principales impedimentos para alcanzar la paz interior