by Samaria Márquez Jaramillo

C o n t e n i d o

Editorial

“Todos nos engañamos cuando conviene… Cuesta mucho aceptar las situaciones definitivas”… Jean Cocteau 

La respuesta a los problemas sociales de la humanidad modelo 2021  debe contener enunciados que digan de intervenciones exitosas como resultado de que, no obstante   ver lo que todos los demás han visto, se proceda a pensar con originalidad para realizar actos inaugurales.  “En una época de cambios radicales, el triunfo es de  los que practican un aprendizaje perpetuo porque los que consideran que ya saben, tienen soluciones para un mundo que dejó de existir”. Eric Hoffer

Quizás este sea  el momento definitivo de esta realidad  veloz,  llena de angustias, neurosis y pánico, que optó por un tener, hacer y aceptar, contrario al orden natural, desdiciendo de los filósofos griegos y más tarde del estoicismo, que aseguraron que el mundo estaba lleno de orden y consideraban que el Universo es, en total, una panorámica de armonía maravillosa, mientras que los pensadores modernas aseguran que el universo tiende al caos. Ni lo uno ni lo otro. El orden es un resultado sistemático deliberado, de acuerdo con un propósito. El hecho que sea resultado de un propósito inteligente que sirve de principio generador, hace del orden un producto humano, y por tanto contingente. Por consiguiente, el universo y todo cuanto existe naturalmente, o sea lo no hecho por el hombre, no es ordenado.

El propósito o intención es una característica sólo de los seres vivos. El propósito fundamental del ser vivo es mantenerse con vida, y de acuerdo a este fin, establece sus demás propósitos que son medios para alcanzar su fin último. El hombre arregla o configura elementos para crear una identidad que sirva a un fin determinado.

Los sufrientes habitantes de esta pandémica época, después de culpar de sus padecimientos  a castigos divinos, a ultranza están descargando todos sus temores en los agujeros negros, que son ciertos  y tienen tal poder que absorben otros cuerpos una vez ahí, no pueden salir de ese espacio. Ni la materia, ni la luz pueden escapar… Hay que añadir que esas profundidades negras están a miles de años luz de la tierra. Sería mejor tener en cuenta que antes de que aparezca un nuevo agujero debe morir una estrella… Luego de esa certeza podemos empezar a recitar el Yo pecador… Por nuestra culpa, de palabra y de obra hemos pecado contra la naturaleza.