by Samaria Márquez Jaramillo

C o n t e n i d o

Editorial

“No aceptes los cambios dramáticos como 

 habituales o como cosa natural, porque en 

tiempos de desorden, de confusión

 organizada, de humanidad 

deshumanizada, las épocas que se vienen 

encima  no construyen normalidad”.

 Bertolt Brecht

De tan bueno no dan tanto” dijo Juanito, reflexionando después de que intentaran, inútilmente, convencerlo de que podía comerse todo el dulce de breva, del que, a escondidas, sacaran un ratón muerto y empegotado de miel…
Sin instrucciones de uso posesionaron a costa de publicidad, repetición y amenazas la situación humana que llaman “Nueva Normalidad”. Si fuera tan conveniente para los habitantes de esta época , no la promocionaban para hacerla aceptable, sino que, de alguna manera, habrían fijado impuestos sobre ella.
¿Qué es la nueva normalidad? Según Wikipedia: “Nueva normalidad es una expresión del ámbito de la economía, las finanzas y el comportamiento social en general acuñada para describir las nuevas condiciones financieras tras la pandemia de enfermedad por Coronavirus. El término se ha utilizado en una variedad de contextos para dar a entender que algo que antes era absurdo ahora es normal.”
Cuando la ciudadanía esté completamente en “La Nueva Normalidad”, ¿cuál será su situación? Es bueno plantear esta urticante pregunta, aunque sea espinosa de contestar. Intuyo que habrá otra génesis, porque prevalece el vértigo del arrastramiento que se hace más veloz, a medida que desciende en caída libre, todo lo que se adquirido para ser humanos, sobre todo, la dignidad.
¿Hacia dónde puede ir una sociedad que cada día está más enfrentada y dividida y en sumo riesgo de ser llevada hacia la unificación, amasada por propósitos fascistas disfrazados de solución mesiánica? ¿Cómo lograr que no se utilicen más herramientas psicológicas para modificar la interpretación de políticas públicas, usando difusiones de narrativas mediáticas simuladoras, hipnóticas, fascinantes, potentes armas para subyugar y manipular la emoción real ciudadana?