by Samaria Márquez Jaramillo

Poder, masa y exilio interior

La palabra movilizadora, provocativa, que pregunta y que interroga, está siendo suplantada por el aturdimiento. 

José Saramago

Carlos Enrique Cabrera *

* distinguido intelectual y profesor universitario dominicano con estudios de licenciatura y de maestría en la Universidad Autónoma de Madrid (España)

El poder  es intrínsecamente plúmbeo silencio. Cuando habla, si habla, impone un discurso uniforme,  monolítico, monocorde, gris, mortalmente soporífero,  clara manifestación  del vacío y la estolidez que representa, discurso construido con eslóganes, consignas, eufemismos, clichés, frases hechas, hipérboles,  interjecciones y onomatopeyas, obviedades  sin cuento que quieren pasar  por mensaje significativo, lógico y coherente, amparándose, por lo general, en el deslumbrante reverberar de los datos y las cifras, de los complejos cuadros estadísticos, de los contundentes tecnicismos.

Es por ello que el Poder requiere para perpetuarse de la legitimación de la cultura y de la palabra. Necesita disfrazar su grisura. Así que tradicionalmente capta a intelectuales y plumíferos con atractivas dádivas y regalías (nombramientos en posiciones públicas relevantes, publicación y difusión de sus obras, intervenciones en importantes actos institucionales, viajes al extranjero, homenajes y reconocimientos, otorgamiento de premios, becas y pensiones, etc.), para que éstos trabajen de forma entusiasta y entregada en la dirección que se les dicta y señala, o por lo menos no mantengan una actitud frontalmente crítica ni beligerante contra el poder y sus representantes.

Los intelectuales y artistas que no se avienen a las exigencias y requerimientos del Poder, literalmente no existen y viven como auténticos exiliados en su propio entorno natal,  reducidos sin más al  ostracismo, al más escandaloso y afrentoso silencio.  ¿Cuántos de estos intelectuales desterrados, que viven en un auténtico exilio interior, tenemos en nuestro entorno parroquial,  que quiere aparecer ante los ojos  del mundo como “moderna y pujante región  democrática en impetuoso avance hacia el plenodesarrollo 

y el total progreso”? Penosamente quizá sean hoy en día bastante más de los que estemos dispuestos a reconocer.

El asunto tiene además otra consecuencia de alta rentabilidad para el Poder y de muy marcada negatividad para el conjunto de los ciudadanos, pues la productividad artística y bibliográfica, artificialmente  incentivada desde la burocracia estatal que ofrece al espectador no avezado la visión deslumbradora de todo un real auténtico “Renacimiento” cultural regional cuando  aquí hasta los políticos publican libros y más de uno hasta se ha colado en la Academia de la Lengua, cuando la verdad es que hay sí en efecto cantidad notable de actos y eventos y actividades “culturales” y publicaciones bibliográficas y puestas en circulación de libros, etc., pero de ningún modo calidad, dado que el único criterio para su gestación, selección, impresión y promoción efectiva es el entreguismo al Poder que las genera y propicia y las hace posibles. Nada ciertamente garantiza en un tal estado de cosas la  hondura, pertinencia y trascendencia de obra humana alguna, mucho menos de las literarias y artísticas.

Es por esta vía de la falta de significación y fundamentación real de los productos culturales y literarios dirigidos o nacidos ya de por sí sin auténtica vitalidad creativa ni nervio crítico, que retorna de nuevo el Poder a su cerrado mutismo, a su oscuro silencio de cosa muerta.

 

Y es por ello que “nuestra cultura”  no llega al conjunto de la población ni prende en el alma de ésta una luz de admiración. Todos los esfuerzos realizados en nuestro país durante  estos ya largos años de vida cultural democrática no han hecho un pueblo más culto, más amante de la cultura y decididamente degustador o consumidor de productos culturales de alto nivel. ¿Tenemos real y verdaderamente un público lector , hay espacios para el debate de ideas y la civilizada discusión de los grandes temas nacionales, se renuevan las artes y las letras impulsadas por una poderosa creatividad en perpetua  ebullición y renovación transformadora que las internacionalice de una vez por todas, que de una vez por todas las inscriba por derecho propio en la corriente de la cultura universal? No se ha logrado. Hay escritores, mejor dicho escritora, que ha superada las estrechas fronteras donde ladran los descalificadores perro provincianos, y está colocada internacionalmente, pero esto le ha costado girones de vida.

Año tras año se suceden sí ferias  del Libro, Premios Anuales de  Literatura, Música, Teatro, Ensayo y de igual charlas , conferencias y  puestas en circulación de libros proliferan  de mes en mes, pero  cada vez tenemos un pueblo más inculto y menos instruido, encerrado en su feroz individualismo, volcado de forma frenética al consumismo de bienes y servicios, que  invierte sus horas de recreación y de ocio en el consumo  desbordado de bebidas alcohólicas y de deleznables productos de la cultura de masas .
 
Aquí se regocija de nuevo el Poder con su interesada conveniencia y sale notablemente  fortalecido y ganancioso, porque el ruido atronador que se produce 

  de la mañana a la noche , producido por los que desbordan su frenética actividad en  las vías públicas, ventanillas de apuestas, licorerías y máquinas tragamonedas,  como lenguaje de una población idiotizada y narcotizada, siempre  en permanente francachela, dispendio y relajo ,por no hablar del caos inverosímil del tránsito urbano e interurbano que protagoniza, el cual  cobra anualmente su alta cuota de muertes, así como  los elevados niveles de  violencia intrafamiliar con su alarmante índice de  feminicidios,

como si su idioma fuera , en  otra terrible vuelta de tuerca, el sinsentido, la no significación, el vacío,  la pura mudez, el opaco silencio, la horrible y dolorosa presencia de una  humanidad menoscabada y  degradada, corrompida, cosificada en suma.

El sosiego y la paz alterados por un consuetudinario, estruendoso desorden y con esto estrangulada toda posibilidad de emplearse un segundo  a la reflexión y al pensamiento, a la conversación rica e inteligente,  ensordecidos por los que pertenecen a la moderna cultura, deliberada y perversamente dirigida desde arriba, que deja para una cultura constructiva  como único recurso  el refugio en su propia interioridad preservada e invicta, el exilio interior, único modo hoy por hoy y hasta nuevo aviso de escapar a  la implacable corrosiva doble dictadura de la Masa y el Poder.