by Samaria Márquez Jaramillo

NO HAY MÁS QUE UN APENAS

cuento

Samaria Márquez Jaramillo

Intento  encontrar una  invención para ser  escrita. Se me ocurre inventarme a un tal Julián, darle la profesión de zapatero-escritor  y decir de él que en  su reciente día lunes de descanso se dedicó a repasar las ficciones  que en otras horas  escribió, en las que un gato había muerto, no había muerto, y ya no había gato.

En la primera versión de esas jácaras, un minino llamado Glotón se sube a un tejado. Tras él corre un hombre al que le dicen «Gato»,  este pisa un alero desvencijado y una teja mojada se parte. Cruje el armazón del entretecho y ¡zaz!, desde el séptimo piso  hombre al andén y  luego recogen su cadáver.

El segundo episodio cuenta que el gato Glotón se sube al tejado  de la casa de Sultán, el perro, y da ocasión para que éste de un solo ladrido lo saque huyendo, maullando y con la cola erizada. Mientras tanto, Miguel, alias «Gato»  y  quien es el dueño del perro, del que narra Julián, masculla que ya es hora de dejar de vivir con su mujer, como perros y gatos.

La tercera versión asegura que es mentira que  Miguel, “Gato”, se haya caído desde el tejado, puesto que luego de ser dicho aquello de la muerte, en renglones posteriores se afirma de él que es el dueño del perro que ahuyenta al gato , y  ambas presencias en el texto, la del gato y el perro, le hacen pensar que no puede ser que él y su mujer vivan  en permanente conflicto y que de esas reflexiones Julián saca a Miguel, escribiendo que en ese momento llega el dueño del gato y se lo lleva.

 

Mi propósito de escribir un relato asignó al ficticio Julián el oficio de crear los personajes y sus situaciones pero me reservé la obligación de hacer que mi pretendida conseja quede a la espera del próximo lunes… Miguel, personaje de Julián, tendrá la misión de contar lo pergeñado y de someter a supresiones, para que no se llene de ensueños, recuerdos, olvidos, nostalgias o claroscuros, lo que es meramente anecdótico.
Mientras que yo, el autor del embrollo en ciernes, a ese Julián le asigné el encargo de perfeccionar la ficción titulada Horas Robadas. ¿Qué tal resultará un cuento de cuentos? Ah, también hice que Julián dijera:
Giro la cabeza para que frente a mi línea de vista aparezca lo que dejé atrás: Veo los límites de mí más allá.

Vuelvo mis ojos: Todo mi horizonte de ahora es una búsqueda de resultados.

Analizo mi ser: Soy copia de los símbolos y de los signos. ¿Cuáles son  la simbología y los significados de esos a los que copio?

Trato de definirme: ¿Quién soy? ¿Seré ese de allá que está acá?

La ubicación nada resuelve. Mi todo se disuelve en palabras: Punto-raya-fin-comienzo-círculo. Vida-muerte-determinadas-por-ser-o-no-ser. Gato-muerto-o-minino- vivo-qué-importan”.