by Samaria Márquez Jaramillo

Giovanni Veccio, tenido como próximo Papa, fue despojado de su rango cardenalicio.

Un nuevo tsunami ha vuelto a hacer temblar los muros del Vaticano. En una inesperada audiencia de alto voltaje que duró 20 minutos, el papa Francisco desposeyó de todos sus derechos como cardenal a Angelo Becciu.
En papas, cónclaves y fumatas obligó a pensar el escándalo financiero que derribó al cardenal Angelo Becciu, integrante de la Congregación de Malta y uno de los funcionarios más poderosos de la Santa Sede , a quien el Papa Francisco retiró su rango cardenalicio al comprobarse 

que el jerarca envió al menos 100.000 euros, de fondos del Vaticano y de la Iglesia italiana, a su hermano que vive en Cerdeña Y, además, porque en el 2009 llevó a cabo la compra de un inmueble en Londres por unos 200 millones de euros, una operación inmobiliaria que es investigada por la Fiscalía vaticana ante un supuesto caso de corrupción en la gestión del Óbolo de San Pedro, el organismo del Vaticano encargado de recoger los fondos que los fieles católicos destinan, teóricamente, a las obras de caridad del Pontífice.

Durante una conferencia de prensa, un día después de que el papa Francisco lo despidiera y le quitara sus derechos y privilegios como cardenal, Becciu dijo que su salida fue «surrealista”, pero que tenía la conciencia limpia.

El cardenal eliminado   explicó que no podrá entrar en la capilla Sixtina en el caso de celebrarse un cónclave. A los 72 años, Becciu era referido como el próximo papa y ahora es acusado de malversar para enriquecer a su familia. En concreto por entregar 100.000 euros del Óbolo de San Pedro a favor de la cooperativa sarda Spes, que colabora con Cáritas en su diócesis y de la que, casualmente, el propietario y representante legal es su hermano Tonino. No es solo esto, sino que el cardenal defenestrado también ha sido acusado de nepotismo por usar los servicios de otro hermano, que tiene un negocio de carpintería, para renovar su casa en Angola y la nunciatura en Cuba. Veccio aseguró que en esos países es muy difícil encontrar material y buenos trabajadores

y que “no iba a dar la vuelta a Italia” si su hermano tenía una carpintería. “Yo no he enriquecido a mi familia. Les invito a ver las casas donde viven y los coches que tienen”, desafió a la prensa, amenazando con querellarse contra quienes le difamen. También negó que, como se ha publicado, favoreció que locales vinculados a organizaciones eclesiásticas comercializaran una cerveza sarda embotellada por una empresa de la que un tercer hermano es socio mayoritario.

Tan radical decisión, que solo ha sido tomada para casos gravísimos de abusos sexuales como le ocurrió al arzobispo emérito de Edimburgo, Keith O’Brien, forzado a renunciar a los derechos al cardenalato tras ser denunciado por haber abusado de seminaristas. Un caso diferente al del estadounidense Theodore McCarrcick, el exarzobispo de Washington, que sí dejó el cargo como cardenal y hasta fue expulsado después del sacerdocio por haber sido hallado culpable de abusar sexualmente de menores y adultos.

La corrupción para Francisco es un “pecado grave”. “Comienza con un sobre… ¡y después es como la droga!”, dijo al principio de su pontificado. Y no le ha temblado la mano para amonestar a uno de los suyos. El cardenal Becciu no estaba en la lista de los opositores a Francisco, al contrario, era uno de sus aliados cercanos. Fue el mismo Pontífice quien lo hizo cardenal en el 2018. Y según dijo ayer, su fidelidad al Papa no va a cambiar. “ Yo no le traicionaré nunca. Estoy listo para dar mi vida por el Papa”, juró. Y Becciu no se fue sin expresar su malestar con un dardo envenenado: “Espero que no haya sido manipulado. No sé si soy objeto de una vendetta, pero soy inocente. Al Papa le han dado información errónea.

En el escándalo financiero en el Vaticano, el Papa acusa al cardenal, de 72 años, de malversar fondos del Vaticano favoreciendo a varios familiares. Según la investigación de la Guardia Di Finanza italiana –no hay ningún proceso abierto ni acusación formal por el momento– y la información fue adelantada por el semanario L’Espresso .