by Samaria Márquez Jaramillo

Sin rencores y con esperanzas: No hay día de la raza ni de la hispanidad

Autor anónimo

¡Tierra!…
Han pasado 528 años desde aquel grito y ningún habitante originario del continente americano se siente “descubierto”. En realidad no hay nada que festejar el 12 de octubre. No hay “día de la raza” o “día de la hispanidad” que sean ocasión de regocijo. Hubo una historia forjada, abuso humano mediante, y sigue habiendo una herida abierta.

Por otro lado: ¿qué “raza”? ¿Cuál es la proeza en todo ello? Si a alguien benefició todo esto, seguro que no fue ni a los africanos, cazados para ser esclavos, ni a los americanos. Hoy tenemos un Norte desarrollado, opulento, y un Sur que se debate en la pobreza y la dependencia.

Cinco siglos y 28 años después, la historia sigue su curso; la historia oficial, aquella que cuentan los ganadores, intentó borrar esas grandes culturas transformando a sus miembros en ciudadanos de países inventados en estos últimos siglos: los incas, pasaron a ser peruanos; los mayas, guatemaltecos; los aymarás, bolivianos; los aztecas, mexicanos; los chibchas, colombianos.

El 12 de octubre no puede ser una fecha de celebración, sino que debe convertirse en una jornada de reflexión, de concientización, de unión y de reconocimiento de lo que hemos logrado, a pesar de todo.